Errores comunes a la hora de planificar la imagen corporativa

En el momento en el que tengáis que plantearos una definición o renovación de vuestra imagen corporativa tendréis que tener en cuenta muchos aspectos, que irán desde el logotipo hasta la papelería o incluso los colores empleados en las presentaciones de la empresa.

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Y no, no es por exagerar, pues cada pequeño detalle podrá hacer que la empresa proyecte una imagen de profesionalidad o de improvisación y mediocridad. Y es que si no se cuida ni la propia imagen pública de cara a los clientes, ¿cómo se va a poner más atención en el producto o servicio en cuestión?

Este tipo de acciones deben ser planteadas con mucho cuidado, pues un pequeño fallo podrá dejar por los suelos la reputación de la empresa. Así pues vamos a echar un vistazo a algunos de los principales errores que suelen darse en el momento de planificar la imagen corporativa (algunos ni se molestan...).

  1. Manual de identidad corporativa

    Muchas empresas no tienen por escrito una guía de cómo debe ser la imagen que se debe proyectar en cada momento y formato, por lo que suele darse con demasiada frecuencia que dependiendo del soporte sobre el que se coloque el logo o emblema varíen los colores, las fuentes y demás. Hay que buscar un estándar y un procedimiento común a todos los empleados.

  2. Diseño del logotipo

    Para muchos puede parecer algo sencillo, pero a decir verdad no lo es tanto, pues un logotipo debe tener personalidad y la capacidad de transmitir una sensación. De igual manera debe tener un sentido, pues no valdrá poner un dibujo porque sí; debe haber una explicación para cada detalle.

    Por cierto, aprovecho la ocasión para comentar que un logotipo no tiene que ser necesariamente mejor por ir más cargado o ser más complicado. Para nada, recordad que el punto anterior prima; y también pensad que un logo sencillo será más fácil de identificar. Y si no, ahí tenéis a empresas como el BBVA o Iberia. Aparentemente sencillos, ¿verdad? Pues tienen su historia y estudios detrás.

  3. Plagio y familiares cercanos

    En ocasiones suelen encontrarse logotipos que sospechosamente se parecen mucho a los de algunas grandes firmas; y por “casualidades de la vida” suelen ser del mismo sector. Ahora mismo me viene a la cabeza cierto negocio del barrio bilbaíno de Deusto que imita a Zara, pero a decir verdad es una estrategia muy usual. Ahora bien, ¿qué imagen se está transmitiendo con un logo basado en el de otros? Pues por una parte poca originalidad, y por otra que no os importa mucho vuestra marca. Además de ello corréis el riesgo de que os demanden por plagio. Si la creatividad no es vuestro fuerte contratad a un diseñador gráfico.

  4. Hay que tener claras las presentaciones del logo

    Hay que tener en cuenta que los logos no siempre van a ir en la cabecera de un folio A4, pues lo iréis a utilizar en Internet, y puede que también en formatos de impresión grandes como vallas publicitarias o incluso en productos de merchandising. Pues por esta razón hay que idear un logotipo que pueda adecuarse a todo tipo de soportes sin quedar desproporcionado y sin que vea sus colores alterados. Esta es una de las razones por las que hay que procurar hacer un logo simple y conciso. Anda que no habrá gente que mete aquí la pata...

    Por cierto, no siempre se podrán garantizar soportes con imagen a color, pues en ocasiones no quedará otra que recurrir al clásico blanco y negro. Debéis procurar que el logo no se desvirtúe si hay que hacer una fotocopia.

  5. Localización de la marca

    En ocasiones, con tal de abarcar más público, hay empresarios a los que les trae sin cuidado exponer su marca en lugares que no les convendría, y se dan cuenta de ello cuando ya es tarde. ¿Tanto cuesta sentarse en un inicio y tener claro qué se puede hacer y qué no? Por ejemplo no creo que vayáis a ver a Funespaña patrocinando un concurso infantil.

  6. Tarjetas de visita

    Éste es uno de los recursos más habituales a la hora de presentarse ante clientes, así que tendréis que tener unas bien hechas. Y con bien hechas no me refiero precisamente a saturadas de información, como hacen muchos, sino a que sean coherentes. Es decir, que contengan la información vital de la empresa: nombre de la sociedad o comercial, escueta descripción de la actividad o lema, teléfono y fax, email, dirección postal y URL; además del logotipo, claro está. Especificad también el tamaño y el material de las tarjetas. La información de cómo deben hacerse debe estar en el apartado de soportes impresos del manual de imagen corporativo.

  7. Paleta de colores

    Es importante tener muy claro cuáles son exactamente los colores que componen el logo, pues no podréis ir donde un impresor y decirle que rojo, verde y morado. ¡Existen miles de gamas intermedias sólo con estos colores! Debéis tener claras las codificaciones RGB y CMYK para poder garantizar siempre el mismo resultado.

  8. Archivos de vectores

    El logotipo debe ser siempre el mismo, y por esa razón debéis disponer de un archivo de vectores sobre el que pueda trabajarse para adecuarlo a los diferentes soportes.

  9. Versiones especiales

    ¿Se van a hacer versiones especiales del logotipo bajo determinadas situaciones? (Por ejemplo un logo navideño basado en el original). En estos casos, habrá que saber desde un inicio cómo deberá hacerse, siguiendo unos patrones de estética, ética, identidad y funcionalidad. Es una técnica que suele emplear Google.

    Con esto quiero decir que no vayáis a improvisar de la nada, pues podréis dañar la imagen. Algo relativamente común en pequeñas empresas.

  10. Uniformes e identificaciones

    Dependiendo de la empresa puede darse que los empleados deban llevar un uniforme o una vestimenta determinada; así como una identificación concreta. Todo esto debe estar especificado en el manual de identidad corporativa, de otra manera os podréis encontrar de todo.

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