Emprender: cómo convertirse en un redactor profesional – Parte I

Una de las maneras más interesantes y satisfactorias de ganarse la vida en Internet es trabajando como redactor de contenidos.

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Una profesión para la que necesitaréis paciencia, constancia, buena escritura, un perfil de comunicador, la capacidad de trabajar bajo presión, y algo muy importante, una base de cultura general considerable, pues tened en cuenta que más allá de la temática que estéis abordando requeriréis de citas o referencias a otros campos.

¿Estáis desempleados y queréis emprender sin la necesidad de realizar inversiones de relevancia?¿Estáis aburridos con el trabajo que tenéis y queréis tener mayor libertad? Si así es y cumplís los requisitos que os comentaba en el primer párrafo tenéis la oportunidad de vuestra vida en la palma de las manos. Vamos a ver cómo debéis hacer para convertiros en redactores profesionales.

 

Cómo convertirse en un redactor profesional

  1. Registro en el Régimen de Trabajadores Autónomos (RETA)

Un redactor profesional trabaja básicamente para empresas, y como os podréis imaginar éstas requieren de facturas, así que en principio necesitaréis estar inscritos como autónomos en la Seguridad Social y como profesionales en el IAE de Hacienda. Ello significa tener que cumplir con una serie de requisitos de contabilidad que tendréis que llevar de manera escrupulosa.

Por otra parte tened en cuenta que ésta será vuestra profesión, por lo que al igual que otros trabajadores tendréis que cotizar por jubilación y demás. Hay que garantizarse el futuro.

  1. Disponibilidad total

No me refiero a que tengáis que estar 24 horas frente al ordenador o disponibles al teléfono todo el día. No, para nada. Básicamente me refiero a que tendréis que dedicaros plenamente a la redacción, sin compartir jornada con otro trabajo.

Entiendo que al inicio puede no ser factible mientras dejáis vuestro empleo actual y comenzáis a conseguir clientes, en cuyo caso sí podríais compaginar la actividad. Pero sed conscientes de que tendréis que decidiros, además de que la aportación al RETA ahí seguirá estando. Eso sí, aprovecho para comentar que existe la posibilidad de no estar inscrito en la Seguridad Social si vuestra facturación es inferior al SMI; algo que os podrá ayudar al inicio.

  1. Debéis tener un ordenador bien configurado

Obviamente necesitaréis un ordenador conectado a la red, y ya puestos sería ideal que la máquina con la que trabajarais estuviese en exclusiva para ello, pues no os podéis arriesgar a que un software ajeno os dañe el equipo.

Aprovecho el asunto para recomendaros que los archivos y las facturas no las guardéis en el disco duro, pues os estaréis arriesgando a perder todo en caso de falla técnica. Lo ideal sería hacer uso de servicios “en la nube” como Dropbox o Google Drive; plataformas que además de servir de disco duro os permitirán acceder a los datos desde cualquier dispositivo y lugar en el que os encontréis. Es más, si estáis de viaje incluso podréis utilizar Google Docs para trabajar sin un editor en el ordenador; ello os permitirá ir cambiando de dispositivos si es necesario.

  1. Cread un portafolio

A los redactores nos pasa algo similar a lo que a los diseñadores, la necesidad de contar con un portafolio para mostrar a los potenciales clientes. ¿Cómo hacerlo? Pues hay dos maneras; la primera sería creando artículos de bajo coste para clientes que os los puedan solicitar (os explicaré más adelante cómo conseguir clientes), y la segunda vía pasa por tener un blog propio donde generar contenido de la mejor calidad. Sea como sea siempre debéis firmar con vuestro nombre a la hora de formar el portafolio, pues de otra manera los potenciales clientes no tendrán manera para saber si realmente sois los autores.

  1. Debéis fijaros una tarifa

Si bien el cálculo para determinar esto es sencillo, a la hora de la verdad no lo será tanto, pues os encontraréis con clientes que os quieran pagar tarifas que no tienen ni pies ni cabeza. Os daré un consejo, cuando llegue el momento no cedáis y haced valer vuestra calidad. ¿Pediríais a un empleado cualificado que trabajara 200 horas al mes por 500 euros? Pues en la red os encontraréis con clientes que lo pretenden.

Para calcular vuestra tarifa debéis hacer lo siguiente:

Determinad qué salario os gustaría ganar al mes trabajando 160 horas y sumadle los costes de operaciones que tendréis (260 euros de autónomos, conexión a Internet y poco más). ¿Ya? Pues ahora divididlo entre 160 para saber vuestra tarifa bruta por hora y multiplicadla por 1,2*. Finalmente tendréis que calcular vuestra productividad; pensad acerca de qué volumen podréis redactar, corregir e ilustrar (buscar imágenes). ¿Listo? Pues coged la tarifa por hora y divididla entre el número de palabras. Ahí tenéis la tarifa neta para la redacción.

Pongamos un ejemplo:

Queréis tener un salario de 1400 euros mensuales, vuestros costes son de 350 euros al mes y tenéis una capacidad para redactar y corregir 600 palabras por hora. Resultado: necesitaréis cobrar 2,2 céntimos por palabra; es decir, 2,2 euros (+IVA) por cada 100 palabras.

Si el cliente quiere que subáis el artículo a una plataforma y que la preparéis para SEO deberéis tener en cuenta el tiempo que esto os demorará.

* Os comentaba el asunto de multiplicar por un 20% la tarifa por una razón muy sencilla. Normalmente la gente calcula su precio por redacción, pero no tienen en cuenta que perderán tiempo buscando informaciones puntuales, haciendo la factura o acordando con el cliente el trabajo. Debéis tener en cuenta esto, pues es trabajo. ¿Acaso os imagináis un taller mecánico en el que tras las 8 horas arreglando coches lo empleados tuvieran que limpiar el las instalaciones sin cobrar por ello? No.

  1. Servicios adicionales

Los clientes tendrán necesidades que probablemente podréis suplir y cobrar por ello. Ahí van unos ejemplos:

  1. Subir textos a plataformas. En la tarifa no he tenido en cuenta esto, ya que no siempre se pide por parte de los clientes.
  2. Editar imágenes. Dentro de la tarifa sí que está incluida la edición básica de una imagen, pero en ocasiones os pedirán infografías y formatos más complicados. Puede ser un servicio interesante si aprendéis a controlar un programa de edición.
  3. Vídeos. Como sabréis los vídeos pueden dar mucho juego a una publicación. ¿Os atreveríais a realizar una producción hablando de la temática sobre la cual habéis estado escribiendo? Lo que vendría a ser un “videoblogger”.


Hasta aquí la primera entrega; en los próximos días se publicará la segunda parte, con la cual podréis lanzaros de una vez al mercado a ofrecer vuestros servicios de redactor.


 

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