Emprendedores y conciliación familiar

Emprender es una experiencia gratificante, pues tendréis en la mano la posibilidad de sentiros realizados profesionalmente y de poder alcanzar las metas que os habíais colocado; e incluso de poder ayudar a una comunidad con vuestra actividad.

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Ahora bien, el mero hecho de emprender significa que tendréis que sacrificar horarios en muchas ocasiones, vivir bajo presión muchas veces y probablemente estar disponibles todo el día por si sucede un inesperado; y claro, esto acarrea un problema muy serio, que no es otro que la imposibilidad de tener una conciliación familiar.

Se suele dar por hecho que el perfil medio del emprendedor es el de un soltero que aún no ha tenido hijos, pero a decir verdad en la viña del señor hay de todo, pues en no pocas ocasiones hay aventureros que se lanzan a la piscina teniendo pareja e incluso hijos; y claro está que uno también debe prestarles su cuota de atención, cuando no la mayor, pues no hay nada más importante. Ahora bien, suele suceder que la realidad sea otra, y muchos de quienes hemos emprendido y tenemos familia debemos hacer piruetas para poder dedicarles gran parte del tiempo. ¿Cómo hacerlo? Pues os voy a poner a continuación varios consejos basados en mi propia experiencia, espero que os puedan ser útiles.

 

  • Planificación

Cuando trabajáis por cuenta ajena sabéis que a una hora determinada saldréis y podréis ir a casa a jugar con vuestros hijos; pero cuando sois autónomos la cosa puede cambiar; especialmente si no trabajáis desde casa o tenéis que andar desplazándoos. En estos casos, ¿dónde está el final de la jornada? Si sois albañiles no querréis dejar una obra a medio terminar, si sois traductores, redactores o diseñadores puede que trabajéis bajo tiempos de entrega y tengáis que alargar vuestra jornada más allá de lo deseable; y si en cambio tenéis una profesión como la de conductor de camión y similares, pues qué os voy a decir.

El asunto es que todo esto tiene una sencilla solución, y la clave no es otra que la planificación. Para que os hagáis una idea, yo, en un inicio, y teniendo demasiada confianza en mis posibilidades, aceptaba más pedidos de los que podía cursar en una jornada medio normal (nunca acaba siendo normal) por miedo a perder oportunidades. ¿Sabéis qué solía pasar? Que para poder dar salida a todo podía estar 14 o 16 horas a pie del cañón. Os lo diré bien claro, no tengáis miedo a perder clientes por esta razón y dad los plazos de entrega o ejecución de manera coherente, sin exponeros a una autoesclavitud. Por lo general a los clientes, si les ofrecéis un buen resultado, no les importará esperar un par de días más.

Por otra parte, y en línea con lo que os comentaba hasta ahora, debéis saber priorizar aquellos trabajos que son urgentes de los que no lo son. Y es que en no pocas ocasiones os estaréis organizando la carga de trabajo de una manera errónea en este aspecto. Debéis ser conscientes de que siempre puede entrar una orden urgente, por lo que deberíais tener una planificación que pueda ser alterada sin afectar esto en exceso a la duración de la jornada. Ahora bien, si un cliente os obliga a hacer esto al no aceptar un tiempo de entrega estándar deberíais considerar cobrar una tarifa adicional.

 

  • La perfección vale

Independientemente de la profesión que tengáis debéis ser conscientes de que tendréis un tiempo determinado para completar una tarea encomendada por un cliente, pues si os pasáis de ahí seguramente no cobraréis más de ello, y encima estaréis postergando otros trabajos, con lo que al final terminaréis a saber cuándo. Por esta razón hay que tener bien claro cuál es la calidad que se le puede ofrecer al cliente y éste debe estar informado. Os pondré un ejemplo:

Imaginad que sois albañiles y un cliente os ha contratado para levantar un tabique en su vivienda. Habéis estimado que tardaréis 7 horas y que los acabados serán lisos. Ahora imaginad que habéis terminado el tabique y queréis sorprender al cliente trabajándoos un acabado con estuco veneciano; ¿qué pasará? Pues quedará muy contento, sí, pero también que habréis perdido tiempo y dinero. ¿Merece la pena? No. Y si vuestra intención es ofrecer un servicio más pulido cobrad por ello u ofrecedlo como adicional. Pero eso sí, siempre planificando y cobrando.

 

  • Planificación del horario

En mi caso tengo la ventaja de poder planificarme el horario independientemente de que quiera trabajar de noche o de día siempre y cuando entregue en fecha los encargos de mis clientes. Estoy seguro de que es el caso de muchos de vosotros, y si no os invitaría a que tratéis de organizaros de esta manera, pues al final veréis cómo podéis adecuaros al horario del colegio de vuestros hijos, al del trabajo de vuestra esposa, o incluso al del partido que darán por la TV

 

  • Delegar funciones

Si tenéis un comercio, un restaurante, una cafetería, una asesoría o un tipo de empresa que por la razón que sea no os permite disponer de más horas para vosotros deberíais plantearos la posibilidad de delegar ciertas funciones en empleados. Aunque veáis mermados vuestros ingresos, si son suficientes para vivir tranquilos, hacedlo, pues al final veréis que el dinero de nada sirve si no podéis disfrutarlo. La familia es más importante.

En definitiva se trata de ser organizados, de saber tener prioridades y de conocer hasta donde podéis dar de sí. Si cumplís esto y hacéis caso al sentido común podréis lograr una conciliación familiar adecuada que agradeceréis con el tiempo.  

 

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