Este tratado permitirá a las empresas acceder al mercado americano

El tratado de libre comercio con EEUU generaría 144.000 empleos

El secretario de Estado de Comercio, Javier García Legaz, ha destacado que el tratado de libre comercio que se está negociando entre la Unión Europea y Estados Unidos, una vez sea rubricado, supondrá para España la creación de unos 144.000 puestos de trabajo.

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García Legaz ha opinado que se trata del acuerdo más importante de la historia de Europa, porque, a su juicio, "es el que más efecto va a tener" sobre la economía europea y el empleo.

Además, ha señalado que España es uno de los "grandes interesados" en que el acuerdo se haga realidad, porque además de la creación de esos 144.000 empleos que prevén "estudios rigurosos", la renta por habitante "se impulsará en un 6,6 por ciento" y permitirá a las empresas acceder al mercado de EEUU que "es el más interesante".

Como ejemplo del "carácter positivo" que tendrá el tratado para la economía española, García Legaz ha afirmado que los fabricantes de conservas de pescado le han transmitido que la firma del acuerdo permitiría duplicar el empleo del sector, con la creación de unos 35.000 empleos, al abrirse un mercado de 320 millones de consumidores.

Por su parte, el jefe del equipo negociador del tratado de libre comercio con Estados Unidos, Ignacio García Bercero, ha explicado que en la tercera semana de julio se va a desarrollar en Bruselas la sexta ronda de negociaciones, en la que se tratarán "cuestiones importantes de acceso al mercado".

García Bercero ha enfatizado que con la aplicación del tratado se produciría un "aumento adicional" de entre un 0,5 % y un 1 % anual en el producto interior bruto de la Unión Europea (UE).

También ha señalado que también se está trabajando para alcanzar otros "progresos" como la eliminación de derechos de aduanas, de forma que "los mercados sean abiertos y no estén sometidos a medidas de carácter discriminatorio".

Para García Bercero uno de los desafíos más importantes es asegurarse de que las reglamentaciones europeas y americanas sean "más compatibles", porque eso redundaría en beneficio de las empresas.

Así, ha abogado por evitar las "inspecciones innecesarias" de los productos farmacéuticos por parte de los "reguladores" estadounidenses, cuando ya las han pasado en Europa porque "supone un coste significativo para las empresas".