Los sensores acústicos analizan los sonidos del entorno para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos

El sonido convierte Santander en un laboratorio urbano

La monitorización del audio ofrece nuevas posibilidades de obtener información útil para el desarrollo de servicios y el diseño de soluciones dentro de una ciudad inteligente, mediante la instalación de sensores acústicos para que los ciudadanos tengan acceso a servicios de gran utilidad que mejoren los espacios urbanos.

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El proyecto europeo SmartSantander permitió el despliegue de una plataforma de redes de sensores inalámbricos que ha convertido a la ciudad en un laboratorio urbano que ofrece dos vertientes, la generación de nuevos servicios para los ciudadanos de Santander y una oportunidad para la experimentación de la comunidad científica.

“El objetivo principal de SmartSantander era crear una infraestructura de sensores dentro de un entrono real, como es la ciudad de Santander donde hay fuentes de emisiones electromagnéticas, para poner en práctica y experimentar a gran escala este proyecto”, explica José Manuel Hernández, experto tecnológico de Telefónica.

Esta novedosa iniciativa supuso el diseño, despliegue y validación de una plataforma constituida por 20.000 dispositivos (sensores, captadores, actuadores, terminales móviles…) que disponían de capacidad de comunicación para poder transmitir información útil para los usuarios.

El Smart Santander fue uno de los de los grandes proyectos aprobados por la Comisión Europea en el marco de la iniciativa FIRE, relacionada con la Internet del Futuro que contó con la participación de la Universidad de Cantabria y Telefónica I+D, al que se sumaron el Ayuntamiento de Santander y el Gobierno de Cantabria.

“Estos sensores siguen en funcionamiento porque su objetivo era desplegar la infraestructura pero ahora mismo hay servicios municipales que descansan sobre ellos y que están operativos. Además, están siendo utilizados por otra serie de proyectos europeos de cooperación en los que se utiliza la misma infraestructura para ir más allá en otras facetas”.

Uno de estos proyectos que está aprovechando el despliegue de esta red de sensores en la ciudad de Santander es el EAR IT que, mediante la monitorización del audio, tiene como objetivo la utilidad de los sensores acústicos aplicado a diferentes servicios:

1- Contabilizar la contaminación acústica y medioambiental mediante los sensores de ruido para saber si la ciudad está dentro de los márgenes recomendados para garantizar la calidad del entorno.

2- La utilización de sensores más complejos para hacer un análisis y procesamiento de la señal en tiempo real para identificar patrones y proveer información acerca de diferentes escenarios. En función de las situaciones se lanzan alertas que desencadenan en acciones que pueden alterar el tráfico para facilitar el desplazamiento de vehículos de emergencia o dar avisos a los servicios de gestión municipales.

Gracias a este proyecto, Santander se ha convertido en la ciudad pionera dentro de las ciudades inteligentes, aunque no la única. En países como Serbia, Reino Unido, Australia o Dinamarca también cuentan con despliegues de sensores acústicos pero a una escala mucho más modesta.

“En esta ciudad se han dado todos los actores necesarios para componer una apuesta innovadora que tiene una continuidad científica muy peculiar y que no es fácil que pueda encajar en otras ciudades como Madrid o Barcelona, ciudades más grandes con procedimientos administrativos más lentos”.

La puesta en marcha de esta iniciativa de futuro ha servido para demostrar el gran potencial que tienen este tipo de proyectos. Ha convertido Santander en un gran centro de innovación que sirve de referencia para otras ciudades en el desarrollo de las nuevas ciudades inteligentes, además de atraer a empresas de nuevas tecnologías que puedan aprovechar las instalaciones para generar aplicaciones prácticas.