Conclusiones de la jornada de Shadow Banking organizada por Ansofi en Valencia

El Shadow Banking se posiciona como alternativa a la financiación bancaria

La contracción del crédito bancario a las empresas - se estima que el crédito se redujo en más de un 50% entre 2009 y 2013 - ha supuesto un cambio de paradigma en la financiación de las sociedades, que ahora buscan alternativas que cubran el vacío dejado por los bancos.

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En este sentido, la falta de financiación tradicional ha favorecido la aparición de nuevas entidades que en la actualidad ya suministran el 20% de la liquidez total demandada por las empresas. Este sistema de intermediación crediticia fuera del sistema bancario tradicional ha pasado a conocerse como shadow banking o banca en la sombra. Éste fue el tema de debate el pasado viernes 3 de octubre en Valencia durante la jornada ‘Situación Actual del sistema bancario en la sombra y perspectivas de regulación en el marco de la Unión Europea’.

Durante el evento, expertos y profesores universitarios analizaron desde el punto de vista legal y financiero la situación y normativa del shadow banking, que actualmente dispone de “160.000 millones de euros activos para financiar a las empresas”, apuntó Felipe Guardiola, presidente de la Asociación Nacional de Sociedades Financieras (Ansofi), quien opina que anteriormente vivíamos en una situación de “peligro de monocultivo del crédito bancario”.

Shadow Banking es el término que engloba a todas aquellas entidades que ofrecen servicios de financiación al margen de la banca, como pueden ser los fondos de inversión, los business angels y las plataformas de crowdfunding y crowdlending.

Con la aparición de estas nuevas entidades aparece también las incógnitas de cómo tratarlas jurídicamente, qué régimen aplicarles o cómo debe reaccionar el ordenamiento ante las actividades parabancarias, señaló el catedrático de Derecho Mercantil en la Universidad Complutense de Madrid Juan Sánchez Calero.

A este respecto, la Comisión Europea tiene ya procesos abiertos, que retomará cuando termine el proceso de renovación de su ejecutiva.

Para Calero, en lugar de normas, lo que hace falta es una revisión ponderada de la actividad. “Si se acepta regularla, que sea una regulación ponderada”, comentaba Calero, quien señala que el gran desafío normativo es la heterogeneidad y variedad de actividades que engloba el shadow banking. Asimismo, Calero aboga por no ahogar esta actividad con una regulación excesiva.

Por su parte, Rafael Marimón, doctor y profesor de Derecho Mercantil en la Universidad de Valencia, añadió que el shadow banking ya se regula en Estados Unidos desde 2010 (Dodd-Frank act), sin embargo, sólo atañe a aquellas actividades que conllevan riesgo sistémico y que pudieran resultar peligrosas para la economía.

En este sentido, Mar Turrado, directora general de Bravo Capital, estima que el shadow banking no necesariamente representa un riesgo, y que por lo tanto, por qué habría que regularlo. En su opinión, lo primero que habría que pensar es qué es lo que queremos regular. Para Turrado, no deberíamos caer en el error de regular masivamente para no desincentivar la financiación alternativa.

En la misma línea se manifestó el conseller de Economía de la Generalitat Valenciana, Máximo Buch, quien opina que una posible futura regulación sobre el sector no debería frenar la aparición de nuevos métodos, que permitan diversificar la financiación del circulante de las empresas. Y es que según Buch, el shadow banking ayuda a financiar “proyectos que la banca tradicional no entiende”.

Por otro lado, Turrado explica que la crisis ha supuesto una disminución de entidades de crédito, además de nueva regulación, lo que significa menos crédito para las empresas. Según Turrado, la banca no tiene un problema de liquidez, sino de solvencia, por lo que seguirá dando créditos, pero para proyectos de ‘poco riesgo’.

Turrado recupera la idea de la “no regulación masiva”, explicando que “dentro del shadow banking existen algunas actividades que hay que regular, otras que menos y otras que no hará falta” por su falta de riesgo para el resto de la economía.

Con una argumentación similar intervino David Ramos, profesor en la Universidad Carlos III de Madrid, quien dijo que el shadow banking no es un riesgo que necesite la misma regulación que la banca. Para Ramos, lo peligroso son las cadenas de intermediación y no las actividades sencillas. Este académico fue incluso más lejos y aseguró que el problema de España es precisamente que “no tiene shadow banking suficiente

En otro orden de cosas, la representante de Bravo Capital aseguró que las empresas españolas se están ‘desbancarizando’, ya que sería un error depender sólo de la banca para financiarse.

En este sentido, para Turrado la mejor opción es diversificar sus fuentes de financiación. “Por ejemplo, igual que una empresa no puede tener un solo proveedor ni un solo tipo de proveedor. Es un error depender solo de los bancos”.