El ‘coworking’ facilita a distintas empresas compartir tiempo y generar sinergias

Una oficina, decenas de proyectos

Tener un despacho céntrico y repleto de compañeros de oficina está al alcance de cualquiera, aunque sea autónomo o el único trabajador en España de una multinacional. El coworking, un movimiento que promueve que empleados y emprendedores de distintas empresas compartan el mismo espacio de trabajo, se abre paso en España.

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El beneficio más evidente está en el ahorro de costes frente al alquiler tradicional de un despacho, ya que algunos centros proponen bonos por horas que pueden utilizarse de forma flexible. Además, suelen incluir servicios de secretaria, como filtrar las llamadas, poder utilizar la sede como domicilio fiscal y recibir paquetes y comunicaciones postales.



Sin embargo, el dividendo de esta forma de trabajo que más destacan los ‘coworkers’ es la generación contactos útiles para su proyecto y la vida profesional, con lo que se convierte en una forma de ‘networking’ presencial. Todo ello, sin despreciar la capacidad del ‘coworking’ para combatir la soledad del emprendedor que trabaja desde casa.



Isabel Pérez, fundadora y gestora de Meet BCN, explica su experiencia como ingeniera desde casa. “Trabajaba sola, era muy triste”, afirma Pérez, que añade que las propuestas que existían en ese momento, basadas en ‘business centers’, eran muy caras.



La propuesta de Meet BCN es ofrecer oficinas virtuales, que gestionan la recepción de correo y las llamadas telefónicas desde 75 euros, así como espacios físicos. Se puede elegir entre utilizar las instalaciones las 24 horas del día de lunes a viernes, o sólo en horario de mañana o tarde, con precios entre los 175 y 290 euros al mes. Este espacio barcelonés reúne a emprendedores del sector informático, comunicación, asistentes personales y economistas, entre otros.



Noelia Ruiz, directora comercial de Brainsins en España, tiene su oficina en Meet BCN. “Es como trabajar con compañeros pero de otras empresas. Aquí surgen sinergias para colaboraciones, en mi caso ha propiciado iniciativas de Marketing”, explica.



 Rosa Montesa fundó Coworking Valencia después de quedarse desempleada tras 20 años trabajando en una compañía aérea. Para ello, invirtió su indemnización por despido y fondos de la familia. En la actualidad tiene en su centro a ‘coworkers’ estables, pero sobretodo se centra en el alquiler de salas para aumentar la rotación de emprendedores y así aumentar las posibilidades de generar ‘networking’. “Mi principal trabajo es avivar la llama para que surja el contacto entre los usuarios”, afirma.



Javier Moral es uno de los fundadores de La Guarida Creativa, una espacio nacido en Móstoles hace tres años y medio, que apuesta por la “filosofía del ‘coworking” y busca una colaboración real entre sus usuarios. La Guarida Creativa cede espacio buscando la flexibilidad de horario y celebra talleres, charlas y eventos.



En este espacio conviven profesionales del diseño gráfico, software, traductores e incluso empleados por cuenta ajena de empresas con sede en otras zonas de España o Europa. La Guarida Creativa ha abierto un segundo centro en Fuenlabrada, que también tiene como inquilina a la incubadora de empresas del ayuntamiento.



Javier Casas, desarrollador que ha montado su propia start-up, lleva dos meses y medio en el centro de Móstoles. “He trabajado dos años en casa y eso te acaba pasando factura. No ves a gente y tienes que ser estricto con el horario”, afirma. Casas destaca el gran cambio que ha supuesto integrarse en un centro de ‘coworking’: “me relaciono con la gente, aumento el ‘networking’ y aprendo cosas nuevas de otras funciones y trabajos”.