Dos anónimos emprendedores rusos sacan partido de la crisis

La fuerte crisis en Rusia ha tenido como efecto la bajada de los ingresos y una pérdida de empleos que ha supuesto que los rusos tengan que adaptarse.

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Aprovechando las circunstancias

Filip Leitnesa dice que prefiere vender 200 tazas de café por 40 centavos que 10 por 3 dólares cada una, el director del Pravda Kofe es propietario de una pequeña cadena que tiene cuatro cafeterías y dos franquicias.

La historia de Filip comienza vendiendo sus propios granos de café y logrando el éxito a la vez que subía el número de cafeterías en Rusia durante la crisis. La empresa 2GIS en un estudio ha declarado que este tipo de locales han aumentado cerca del 29% en Moscú y un 25,3% en San Petersburgo.

El precio de una café en sus establecimientos es de 22 rublos (3 centavos de dólar) y los precios oscilan entre los 50 rublos (0.65 dólares) a 150 rublos (2 dólares). Próximo al Kofe Pravda se encuentra un Starbucks con precios que pueden ser entre doble y el cuádruple de altos.

Artiom Kopáiev un invitado por Filip a unirse a desarrollar la franquicia mantiene que el café es uno de los negocios más asequibles; solo son necesarios 4.000 dólares. A pesar de ello es complicado mantenerse, suele ser normal que para obtener los primeros beneficios haya que esperar 3 meses y no todo el mundo está dispuesto. El negocio necesita, eso sí, una calidad estable, algo que se complica cuando los granos de café son cada vez más caros por la caída del rublo.

Tiempo para los pequeños negocios

Existen muchas ideas en Internet para montar pequeños negocios. Una buena muestra de ella es la que nació en agosto del 2015 en Facebook, un grupo llamado “Necesitas algo”. Se trata de poner en contacto a las personas que están a punto de viajar a Rusia para saber si están dispuestas a llevar al país algunos productos, caso del queso o jamón proveniente de Francia o España, los cuales están prohibidos en el país por las contra sanciones.

Las personas que necesitan ayuda también pueden dejar sus mensajes, en un grupo que ya tiene 6.000 miembros. El fundador Mijail Vólkov todavía no ha querido convertirlo en un negocio, pero es uno de sus planes inmediatos, por el momento ha colgado algunos post publicitarios que le ha dado dinero.

La emoción también vende

Tatiana y Ana trabajaron de vendedoras y durante años desarrollaron un negocio de dibujos. En otoño de 2014 lanzan una web llamada "Mylittlerembrandt" que da la posibilidad de poder grabar las creaciones artísticas de los más pequeños de la casa. Esto se puede hacer en una carcasa de Smartphone, gemelos o en un monedero.

Al principio hicieron los pedidos gratis para darse publicidad, después comenzaron las ventas, que alcanzaron el punto álgido en diciembre de 2014 al pagar por primera vez los costes de producción.  El margen de beneficio es del 40-50% por lo que es bastante rentable en tiempos de crisis. Con unos 150 y 200 pedidos al mes y su precio se encuentra entre 5.000 y 6.000 rublos (65/78 dólares).  Al principio de la crisis subieron un 30% los precios, pero los clientes no son muy sensibles al aumento de precios, ya que es un producto “emocional” y vuelven con frecuencia a realizar más pedidos.

La devaluación del rublo hace que incluso sus productos puedan entrar en otros mercados, caso del alemán, donde comienzan a tener clientes ruso parlantes, que al calcular los precios en euros ven como los precios son muy asequibles para ellos.

 

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