Es clave para la competitividad de un negocio

Diez consejos para mejorar la productividad de la empresa

La productividad es una parte esencial de la competitividad de la empresa. No hay que indicar que en la mejora de la competitividad está la clave para conseguir posicionarse como una empresa más fuerte, alcanzar nuevos mercados, lanzar nuevos productos y, en definitiva, aumentar los beneficios de la empresa.

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La productividad se puede reducir, de forma voluntaria o por el descuido de ciertos ámbitos empresariales, ello quiere decir que también es posible mejorarla de forma organizada.

Una empresa es una sociedad que produce algo. Esta podría ser una definición, aunque algo pobre, pues en las empresas hay otros factores que son esenciales, como los trabajadores, la maquinaria o el patrimonio. Pero, centrándonos solo en los empleados, que son un pilar fundamental del negocio, reforzar una relación positiva con la empresa es una de las formas más efectivas de aumentar la productividad.

1. Trabajar por objetivos

Realizar un motivo sin plantearse las razones o sin saber cuál será el destino final del producto no solo es monótono, sino que reduce la productividad. El trabajo por objetivos implica directamente a los empleados con la finalidad del producto y hace que estos se sientan parte importante en el crecimiento y el desarrollo de la empresa.

Trabajar para alcanzar determinadas cuotas, conseguir llegar a un mayor número de clientes en un tiempo establecido, abrir nuevos mercados, desarrollar nuevos productos son algunos de los objetivos en los que todos los trabajadores pueden colaborar de forma activa.

2. La unión hace la fuerza

Divide y vencerás, es una expresión habitual en el entorno laboral – y quizás no muy positiva – pero, ¿por qué no cambiar la visión del grupo? Un grupo que se lleva bien trabaja mejor y produce más. En este sentido, el desarrollo de la idea de grupo dentro de la empresa es uno de los grandes aliados en la mejora de los resultados de empresa.

3. Formación continua

Un trabajador formado es un empleado motivado. No hace falta indicar que la formación mejora el compromiso de los empleados con la empresa: se sienten valorados, mejor capacitados para desarrollar las tareas de su puesto de trabajo y se refuerza el compromiso de estos con su empleo. Mientras que la empresa consigue trabajadores especializados y mejor preparados.

4. La seguridad, que no falte

Un trabajador preocupado por posibles accidentes laborales es un empleado que pone solo una parte de su atención y de su concentración en el trabajo. La seguridad es un elemento imprescindible en cualquier empresa, y además, una gran apuesta por la mejora de la producción.

5. Horarios de trabajo flexibles

Mucho se habla en la actualidad de los horarios de trabajo europeos y de las jornadas partidas, y seguramente, mucho se seguirá hablando porque es difícil alcanzar una solución a medida de todos los trabajadores.

Pero hay algo que desde las empresas se puede favorecer y es la implementación de horarios de trabajo que ayuden a conciliar vida laboral y vida familiar. Cuando un empleado tiene mejor equilibrado el tiempo de trabajo y el tiempo de ocio, se mejora el rendimiento y, además, se reducen problemas de salud tanto física, como mental.

No en todas las empresas es igual de sencillo, es cierto, pero con un poco de creatividad es posible hacer cambios en los horarios.

6. Conocer a los empleados

Los empleados son personas con un cierto carácter, unas habilidades y una formación y, en muchos casos, estos valores no solo se desconocen, sino que se desaprovechan. Algo tan sencillo como conocer cómo es cada uno de los empleados, favorece la formación de grupos de trabajo con mayor empatía y, en definitiva, mejora en rendimiento.

7. Las ideas de los empleados cuentan

Desde el despacho es fácil desarrollar teorías sobre la mejora de la producción y hacer balances o previsiones, pero los empleados conocen el día a día de la empresa y el funcionamiento del negocio.

Es más, los hay que pueden hacer previsiones bastante acertadas sobre picos de ventas o periodos de descensos. No siempre podrán desarrollarlo en gráficos o hacer presentaciones “oficiales”, después de todo, no son directivos, pero las ideas de los empleados tienen una alta validez.

Escuchar las ideas de los trabajadores y sus sugerencias se traduce en ahorro de costes, mejora de las previsiones, aumento de la seguridad y, por si fuera poco, consigue que los empleados sientan “que cuentan” en la empresa.

8. La comunicación es esencial

Los directivos dan pautas y el resto las cumple, pero quizás fuera interesante plantearlo no como un monólogo, sino como un diálogo. Una comunicación bidireccional favorece el desarrollo de los ¿por qué?  O lo que es lo mismo, ayuda a ver una cuestión desde distintos enfoques, de modo que se pueden aportar diversas soluciones.

9. Llamar a cada cosa por su nombre

En muchas empresas los fracasos son de dominio – casi – público. Cuando los datos no cuadran, cuando los resultados no son los esperados o, simplemente, cuanto “desde arriba” hay un aviso de que algo no funciona, el fracaso se comparte. No tiene por qué ser algo negativo, después de todo, si algo no va bien, hay que mejorarlo.

Sin embargo, este mismo proceso no tiene el mismo desarrollo cuando en lugar de una reprimenda, se recibe una felicitación por el éxito de un proyecto, o por un departamento que funciona bien. El motivo, la idea extendida de que se crearía un ambiente de relajación. Muy al contrario, el refuerzo positivo bien dirigido favorece la seguridad del trabajo bien hecho y ayuda a seguir avanzando.

10. No tener miedo al cambio

Cada empresa tiene una forma de trabajar, una organización diferente y un grupo de trabajo diverso, así que las formas de mejorar la productividad en la empresa son tan variadas como el número de negocios existentes.

Aunque aparece en último lugar, si hay un consejo básico que todas las empresas, sean como sean, no deben perder de vista es que: cambiar no quiere decir cambiar a peor. Una serie de cambios bien organizados y llevados a cabo de forma correcta pueden producir grandes mejoras en la empresa y, en muchos casos, no suponen una gran inversión ni de tiempo, ni de dinero.

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