Deutecno ha creado una nariz artificial capaz de ayudar a desarrollar el sentido del olfato

Deutecno revoluciona el sector tecnológico con un "par de narices”

¿Te imaginas una nariz artificial capaz de ayudarte a desarrollar el sentido del olfato? En Deutecno se lo imaginaron, lo desarrollaron y lo lanzaron al mercado, consiguiendo así posicionarse como “una empresa de ingeniería que desarrolla tecnología propia en fase de I+D”, explica David Suriol, uno de los fundadores del negocio.

Entrevista David Suriel, CEO de Deutecno La nariz artificial de Deutecno contribuye al desarrollo del olfato
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Él mismo nos da más detalles sobre el funcionamiento y utilidad de la nariz artificial y de otros productos que esta empresa madrileña ofrece a sus clientes.



¿Cuándo se crea Deucteno?



Deutecno nace en 2008 como empresa principal de un grupo compuesto por tres empresas más.



¿Por qué elegisteis este sector?



Principalmente por mis dos socios ingenieros. Uno de ellos tiene una mente brillante que transmite grandes ideas y es capaz de desarrollarlas técnicamente. Por ellos, nos asentamos en este sector.



¿Qué tipo de servicios ofrece este negocio?



Deutecno más que ofrecer servicios a otras empresas se encarga de desarrollar energía. Hemos conseguido desarrollar tres tipos de tecnologías, una basada en las narices artificiales que las hemos llevado al mercado y las hemos puesto a la venta, otra que es un aerogenerador piezoeléctrico por vorticidad, es decir, un molino de viento pero sin palas; y por último, una tecnología que es fruto del desarrollo de estas dos últimas en la que hemos desarrollado un control de equipo que comercializamos a otras empresas.



¿Cuánto ha conseguido crecer la empresa hasta la actualidad?



Depende. De las tres líneas que hay, y los años y años de investigación, el crecimiento es muy bajo en ventas pero muy elevado en la entrada de financiación para el desarrollo de tecnologías. Narices artificiales es una empresa que desarrollamos a raíz de haber ganado varios premios en la Cumbre Iberoamericana y en la Fundación Everis, todo eso ha sido nuestra financiación.



¿Cómo se os ocurrió fabricar las narices artificiales?



Todo surge a raíz de un consorcio de investigación en la Comunidad de Madrid en el que forman parte varios departamento de CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas), la Fundación Reina Sofía y hospitales. En ese consorcio lo que se hace es trabajar en el estudio sobre cómo huelen los animales, es decir, qué técnica utilizan los animales para detectar diferentes olores.



En Deutecno lo que hacemos es trabajar con el consorcio para toda esa investigación convertirla en una nariz artificial. Estas narices surgen en los años 50 y son muy complejas al tener componentes químicos. Nosotros conseguimos desarrollar la nariz más pequeña y más simple del mundo y más barata. Así es como empezamos a abrir mercado y hubo muchas empresas interesadas en este producto.



Actualmente estamos trabajando en diferentes proyectos como la detección de olores en plásticos para Repsol, la detección precoz del Alzheimer con la Fundación Reina Sofía, la detección de sustancias orgánicas en el agua del Canal de Isabel II (ente público responsable de la gestión del ciclo integral del agua en la Comunidad de Madrid) o la dotación de un sistema inalámbrico de comunicaciones a estos sensores.



Hay que resaltar que este producto no hubiese sido posible desarrollarlo sin la colaboración del Grupo de Neurocomputación Biológica de la Universidad Autónoma de Madrid.



¿A qué tipo de target va dirigidas estas narices artificiales?



A todo tipo de clientes que las necesite. Por ejemplo, el Canal de Isabel II utiliza a personas para oler, ellos cogen muestras de embalses, las llevan al laboratorio y cada 15 días contratan a gente que tiene que olerlas. O incluso la guardia civil también necesita estos productos aunque disponga del olfato de los perros. También perfumerías, la alimentación, buscadores de trufas, etc.



¿Qué os impulsó a crear este producto?



Las ganas de desarrollar nuevas tecnologías y de investigar. En las empresas somos tres socios, David que es el investigador y le apasiona el laboratorio y es consciente del tiempo en el que tienes que llevar tu producto al mercado. El otro socio, Raúl, es experto en fabricar todo lo que David investiga y desarrolla; y por ultimo estoy yo, y lo que me gusta es meterles prisa (cuenta entre risas) para que terminen el producto y poder sacarlo a la venta.