Tetuan Valley es una preaceleradora para startups “muy muy nuevas”

De idea a prototipo en seis semanas con Tetuan Valley

Pasar de una idea a un prototipo en seis semanas es la misión que deben completar las startups participantes en Tetuan Valley, una preaceleradora orientada a emprendedores incipientes. 

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“Tetuan Valley es una preaceleradora, es decir, un programa orientado a startups muy muy nuevas. Nosotros lo que hacemos es coger a gente que está empezando en el mundo del emprendimiento y les ayudamos a intentar materializar sus proyectos”, explica Carmen Bermejo, CEO de Tetuan Valley, un lugar exclusivamente dirigido a startups - proyectos empresariales de base tecnológica -.

“Nosotros somos el primer contacto que tiene el emprendedor con el mundo de las startups. Durante seis semanas les formamos, les ayudamos y les enseñamos lo que es tener una startup de verdad. Es difícil que en tan poco tiempo lleguen a hacerse una idea de lo que esto representa, sin embargo, sí que les sirve para sumergirse en todo lo que es la cultura startup y lo que implica”, añade Bermejo.

Siendo más concretos, Tetuan Valey es un programa concebido para lograr pasar de una idea a un prototipo en seis semanas. Tiempo durante el que los emprendedores recibirán toda la formación y asistencia necesaria para lograr este cometido. Y aunque para la organización la idea no es lo más importante, sí es necesario tener una para de verdad aprovechar el programa, comenta Bermejo.

Y si la idea no es lo más importante, es porque ésta puede cambiar a lo largo de las seis semanas. “La idea con la que mucha gente entra, luego no se parece a la idea con la que salen. Hay mucha gente que va cambiando su idea a lo largo del proyecto, incluso gente que se da cuenta de que esa idea no funciona y cambia”, apunta Bermejo.

Otro de los puntos importantes, que no decisivo, es el equipo, que en opinión de Bermejo debería de estar compuesto por dos, tres personas, aunque aceptan proyectos formados por plantillas de entre uno y cuatro miembros.

“Aceptamos gente sola, aunque recomendamos que los equipos sean de entre dos y tres personas. Cuatro nos parece demasiado y para una, el programa suele ser muy exigente”, añade Bermejo, que sin embargo destaca que lo que más valoran es al emprendedor en sí, y sus ganas de llevar adelante el proyecto.

A pesar de que las plazas en Tetuan Valley están reservadas a proyectos de base tecnológica, no es imprescindible ser un ingeniero o un desarrollador informático, pero sí hay que tener ciertos conocimientos básicos y ganas de aprender.

“Cuando vemos que el emprendedor es muy bueno, sí que abrimos la mano. Es ya una cuestión de confianza”, señala Bermejo, quien avisa de que si no eres capaz de desarrollar el prototipo, no vas a ser capaz de seguir el programa.

Esta parte sí es relevante, ya que no todos los equipos seleccionados acaban graduándose, como lo define Bermejo.

Por ejemplo, en la última edición sólo seis de los once equipos que empezaron, lograron terminar el programa.

“En esta edición se ha quedado más gente por el camino, pero los que han llegado tenían más nivel que en anteriores ediciones. Nos hemos puesto más estrictos con el tema del compromiso y de cumplir con las normas, y nos ha dado muy buen resultado. La gente que se ha graduado es gente que se toma su startup muy en serio”, comenta Bermejo.

Antes de continuar, explicaremos que el programa al que nos estamos refiriendo durante todo el artículo lleva por nombre Startup School y que se organiza dos veces al año, una en primavera y otra en otoño.

Retomando la explicación, una vez que los equipos se gradúan, éstos pasan a formar parte de la comunidad Tetuan Valley, que suma ya más de 300 exalumnos y unas 40 startups.

El valor de Tetuan Valley no es solo la Startup School, sino la red de gente que te puede ayudar una vez acabado el programa. La problemas que tú puedas tener, ya los ha tenido normalmente otro emprendedor, que te puede ayudar a solucionarlo”, señala Bermejo, quien indica que uno de los principales valores de los emprendedores debe ser el compromiso de ayuda mutua.

Por otro lado, y hablando un poco sobre los orígenes de esta preaceleradora, Bermejo cuenta que todo surgió cuando el fondo de inversión Okuri Ventures, especializado en la inversión en startups, se dio cuenta de que había muy poco emprendimiento en España, y por lo tanto, poco donde invertir.

De modo, que entre la gente de Okuri y Alex Barrera, cofundador y editor de la publicación Tech.eu, montaron un programa de ayuda desinteresada para emprendedores, con el objetivo de impulsar el ecosistema.

“Tetuan Valley era la iniciativa sin ánimo de lucro de Okuri, pero hace año y medio, la comunidad, que había crecido muchísimo y que tenía exalumnos muy implicados en el programa, tomó el relevo, aunque Okuri sigue muy implicada”.

En cuanto a la financiación, como ya hemos mencionado, Tetuan Valley es un programa sin ánimo de lucro. Ni se queda un porcentaje de las startups, ni les pide ningún tipo de contraprestación a cambio. Por lo tanto, le preguntamos a Bermejo por el secreto que se encuentra detrás del sustento de la preaceleradora.

“Tenemos una financiación de la Comisión Europea. Somos parte de un programa de la Comisión Europea que se llama Atalanta, que es una red de colaboración entre aceleradoras europeas. Se comparten conocimientos, mentores, y se incentiva a los emprendedores a que se internacionalicen.

La Comisión Europea es consciente de que existe un problema en Europa. A las startups les cuesta mucho crecer más allá de las fronteras nacionales de su país de origen. Crecer en Europa es complicado y la Comisión Europea está muy concienciada con este problema, porque se están yendo muchas startups a Estados Unidos”, explica la CEO de Tetuan Valley.

Bermúdez no quiere despedirse de nosotros, sin recordarnos que la selección de candidatos para la siguiente edición de la Startup School se abrirá en septiembre, para comenzar la escuela un mes más tarde.