Dacia, la historia del patito feo que se convirtió en cisne

La historia de Dacia es la de una marca que nació con pretensiones modestas y ha terminado siendo todo un referente del “low-cost”.

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Te contamos las claves de su éxito:

Saber estar en el momento adecuado

La historia de la contemporánea Dacia no sería la misma de no ser por Louis Schweitzer, presidente de Renault entre 1992 y 2005. El directivo puso sus ojos en una marca rumana que capeaba como podía la adaptación al mercado capitalista después de haber sido el automóvil de la Rumanía de Ceauçescu.

Schweitzer vio la posibilidad de modernizarla, aplicando los elementos conocidos y amortizados de sus vehículos. En resumidas cuentas, hacer coches nuevos a partir de soluciones fiables de la marca que utilizaron en vehículos anteriores. La idea era comercializar estos vehículos “low cost” en mercados emergentes, pero Schweitzer tuvo otro acierto, la comercialización en Europa Occidental en 2004.

La “Explosión” del Logan

Aunque ahora ha perdido protagonismo en nuestro país ante los Dacia Sandero, Duster o Lodgy, el Dacia Logan cuando salió al mercado revolucionó el sector en muchos países. En nuestro país vecino, Francia, se convirtió en un coche deseado por la clase alta parisina, los motivos eran diferenciación y apostar por la sencillez máxima. El resultado fue tal nivel de ventas que los compradores debían esperar unos cuantos meses para recibir su vehículo.

El éxito de un coche básico, pero con fiabilidad mecánica demostrada (muchos componentes eran de antiguas series del Clio o Megane), hizo posible que la marca se expandiese, todo ello sin volverse loco y sin inversiones millonarias en tecnología. Los siguientes pasos fueron con pies de plomo, segmentos donde hay posibilidad de negocio y volumen, apostando por nichos de poco riesgo.

Buenas campañas publicitarias

¿Quién no se acuerda del primer anuncio del Logan? En él podíamos ver como se abría y cerraban sus puertas o el maletero. A este anuncio que mostraba el encanto de la sencillez le siguieron otros donde con mayor o menor sentido del humor han aludido al precio, a la fiabilidad o al gusto por lo útil. A juzgar por las cifras no les ha ido nada mal la comunicación. En la actualidad es la quinta marca que más vende en Francia.

Diseño mejorado

El primer logan no era un prodigio de diseño, pero de manera progresiva fueron dulcificándolo hasta esta segunda generación que ya tiene una apariencia bastante más refinada. Una idea que se ha trasladado al resto de hermanos de familia. Para ello crearon un centro de diseño específico de la marca en Bucarest, donde un equipo de 24 diseñadores trabaja en el estilo de la marca sin olvidarse de las señas de identidad de la marca, fuera lo superfluo y optar por lo práctico.

Precio

Este tema quizás debería ser el primero para una marca como Dacia. Lo cierto es que casi se utiliza como un reclamo, no es que sea publicidad engañosa, pero sí que utiliza el precio de “gancho”. El más vendido de la marca, el Dacia Sandero parte de 8.300 euros un precio de derribo al que no pueden hacer frente los competidores.

La clave es que los competidores ofrecen sus modelos ya equipados con elementos tecnológicos y de seguridad de los que la versión de entrada de la marca rumana carece. Al final en muchos casos el cliente equipa a su “Dacia” con algunos equipamientos más, por lo que el precio se queda más parejo, aunque por lo general es algo más barato.

El poder del boca a boca

Es raro encontrar a clientes que no estén contentos con su automóvil. No es un coche que genera grandes pasiones cuando se compra, con lo cual no se espera mucho de ellos. Con el pasar de los meses termina por generar satisfacciones por su fiabilidad y robustez. Además de esto, cuenta con un servicio de postventa que comparte en buena medida con Renault.

La mayoría de usuarios, eran poseedores de coches viejos, por lo que sentándose en un Dacia ya ven como un salto en modernidad respecto al coche que dejan de usar, algo que ayuda a que se le de menor valor.  Los años han pasado y Dacia está triunfando, pero no se duermen en los laureles, tienen un centro de desarrollo y pruebas específicos de 350 hectáreas en Titu, donde comparten ideas con Nissan y Renault.

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