Cuidar de los clientes, sí, pero primero del equipo

Conocido es el dicho de que “cada persona es un mundo”, pues resulta que cada empresa, empleado o jefe también lo es. Para que un negocio funcione es básico saber manejar los diferentes tipos de persona con los que vamos a tratar.  

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Solemos centrarnos en los clientes, se dice que el cliente siempre tiene la razón, y tendemos a hacer cualquier cosa por tenerlos satisfechos. Pero los clientes no siempre son fáciles, y como sabemos, existen diferentes tipos con los que nos toparemos en el día a día de nuestro negocio.

Es recomendable conocer a grandes rasgos con qué tipos de clientes complicados vamos a tratar en un momento u otro, pero también es recomendable saber tratar a nuestros empleados, porque si conseguimos formar un equipo de trabajadores satisfecho, ellos serán capaces de cumplir con el cliente más difícil de una forma satisfactoria, y por tanto, beneficiar el negocio siempre.

Conoce a tus empleados.
Como jefe, preocúpate por conocer lo mejor posible a tus empleados; qué habilidades, conocimientos o inquietudes tienen. En qué puestos se desempeñan mejor o en cuáles les gustaría poder trabajar algún día.

Inspira confianza, y tenla de verdad con ellos.
Hazles saber que forman parte del equipo, que todos y cada uno de ellos son importantes para el conjunto. Haz que se sientan escuchados y tenidos en cuenta. No dejes que se formen corrillos para comentar los problemas, consigue que tus trabajadores tengan confianza y se sientan lo suficientemente seguros para poder hablar contigo de cualquier cosa, sin temerte y sin esconderte nada.

Claridad en todo momento.
Asegúrate de que cada cual tiene claras sus competencias, también de que cuentan con la formación y motivación adecuadas para llevarlas a cabo. Esto es vital para que el funcionamiento de la empresa sea satisfactorio, pero también es muy importante a la hora de subsanar errores, porque de esta forma nos será más fácil seguir la cadena que nos lleve directamente al foco del error, lo que ayudará a evitar acusaciones innecesarias y, sobre todo, a solucionar los problemas cuanto antes.

Trabajo en equipo, de verdad y siempre.
En caso de que se produzca un conflicto, error o malentendido con un cliente, sería conveniente que el asunto se trate de forma que no centremos la atención en un empleado en concreto. Es decir, cuando tratemos con el cliente para solucionar el problema, actuaremos y hablaremos en todo momento como un equipo, como empresa, sin dejar que toda la atención y la culpa recaigan sobre una sola persona. Esto no quiere decir que si se ha producido un error debido al trabajo de una persona, éste se pase por alto sin más, no. Pero frente al cliente, actuaremos como equipo, tratando de dar con el error y de solucionar las cosas cuanto antes.

Tras lograrlo, y con los ánimos calmados, podremos ver qué sucedió y cómo hacer que no vuelva a suceder. Daremos el toque de atención necesario al empleado, pero de antemano habremos actuado como un equipo unido que se apoya y trabaja para solucionar las cosas, dando seguridad a todos los empleados y ofreciendo al cliente las solución adecuada.

Atención constante a su motivación y capacitación.
Observa, comunícate y ofrece a tus empleados todo lo que creas que puede ayudarles a mejorar. Formación, incentivos que les resulten atractivos (recuerda que no siempre tienen que llegar en forma de compensación económica), actividades en grupo que fomenten la unión como equipo de trabajo, cualquier cosa que entiendas que puede motivarlos, ¡ofrécesela!


Recuerda siempre que todos somos humanos.
Todos cometemos errores. Hasta el mejor empleado del mundo tiene malos ratos o días. Los errores hay que reconocerlos, y debemos ser capaces de solucionar los problemas que acarrean, pero tampoco debemos darles más importancia de la que tienen, y además, hay que saber dársela en el momento adecuado (que no suele ser frente a un cliente enfadado). Pero sobre todo, no debemos dejar que los errores puntuales acaben con las relaciones de confianza que hemos trabajado por construir día a día.  

Ten por seguro que si tu equipo de trabajo funciona con confianza, motivación y sentimiento de equipo, los mismos empleados serán capaces de reconocer las cosas y proponerse hacerlo mejor en el futuro. Y si no es así, siempre tendrás una información valiosa para saber cuál es la mejor decisión que puedes tomar respecto a tu equipo en un futuro inmediato.

 

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