Es aconsejable no mezclar lo personal con lo profesional

Cuida lo que pones en Internet, ¡puede ser peligroso para tu empresa!

Internet es un territorio tan desconocido como puede ser el fondo del mar, donde la sensación de inmensidad y anonimato es tal que la gente y las empresas publican con total despreocupación   contenidos que jamás compartirían con sus amigos o clientes de más confianza, indica David Gómez, consultor de Dulantzi Social Media. 

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¿Cómo conseguir privacidad en Internet?

Cuando una empresa contrata una línea para poder conectarse a Internet, su proveedor le adjudica una “IP” (número identificador) con el cual queda registrado y con el que se detectan todas las acciones que los usuarios llevan a cabo en la red.

A este respecto, existen trucos que pueden utilizar los profesionales para mantener su privacidad y para que ciertas entradas en la red “no dejen rastro alguno”. Entre estas acciones destacan rebotar la señal en los distintos servidores o contratar los servicios de empresas que proporcionan una “IP oculto”, para que en sus actuaciones la firmas no permanezcan registradas.

Estos se utilizan cuando una empresa ubicada en un país extranjero accede a ciertos servicios alojados en los servidores de otros países o a productos que están preparados para ser vistos en esos lugares. Los servidores detectan las IPs y permiten o no el acceso. Con una IP oculta, es posible entrar en esas páginas.

Algunas herramientas son de uso muy sencillo, señala David Gómez, pudiendo las empresas instalarlas ellas mismas. Para ello, hay que buscar un servicio de redirección y abrir una cuenta, a través de la cual puedes navegar y conectarte en emodo oculto, “consiguiendo una navegación privada en Internet”.   

Otra opción es borrar del historial de los navegadores todos los ficheros a los que se ha accedido, abriendo la ventana “navegación privada”, de manera que cuando se cierre la sesión, toda la información almacenada quedará borrada.   

Pautas a seguir

1-No subir nada a la red que “no te gustaría que apareciera publicado en la portada de un periódico”, recomienda el consultor de Dulantzi, ya que pueden existir temas internos que podrían perjudicar la relación con los clientes y las ventas de la empresa.

2- Lo que se coloque en Internet no debe poner en peligro la reputación o las acciones de la empresa o la de terceros. Una negociación no finalizada, puede “irse al traste”, si hay algún indicio de la misma en la red, o un problema con algún cliente puede complicarse, al tratarse de asuntos que no deben sacarse del debate privado. Un buen ejemplo es la típica fiesta de Navidad de la empresa, donde los usuarios pueden observar situaciones comprometidas que no “beneficiarán, en absoluto, a la marca”.

3-Especial cuidado hay que tener al elegir y utilizar los canales de comunicación. Existen algunos community managers que gestionan las cuentas de las empresas y, en ocasiones, realizan comentarios nada beneficiosos para las empresas en las que trabajan. “A veces, confunden el perfil de la firma con su perfil personal, por lo que es preciso asegurarse antes de actuar en uno u otro”.

4-Ajustar el nivel de privacidad. En algunas redes como Facebook o Twiter las empresas tienen la opción de elegir al público objetivo al que desean que llegue la información o enviar mensajes privados, dado que no a todo el mundo le interesan los productos o servicios que ofrece una marca.

Asimismo, es recomendable definir a los clientes a quienes se dirigen los mensajes, y elegir si serán públicos, para un grupo determinado o “sólo para mí ámbito privado”. David Gómez considera que esta acción deben realizarla las empresas “cada vez que se suba un contenido a la red” o utilizar otro medio de comunicación como el correo electrónico. De igual forma en las distintas redes sociales existen cuentas cerradas a las que sólo tienen acceso los clientes y el público objetivo de una firma.

5-La geolocalización es muy útil e interesante para aquellas empresas que tengan un punto de venta en Internet, como Foursquare, pero las que no lo tengan pueden encontrarse con ciertos inconvenientes con su utilización, en concreto, frente a un cliente, un jefe, la compañía de seguros o la competencia.

La competencia está siguiendo los perfiles de las empresas que trabajan en su mismo sector, por lo que hay que “meditar a la hora de activar la geolocalización”, pues pueden descubrir una reunión entre directivos, el lanzamiento de un nuevo producto y, “si alguien sigue tus pasos y esta con la antena puesta, puede adelantarse a ti”.

6-Etiquetas. Es necesario que una empresa vigile donde está “etiquetada”, ya que puede decidir “si desea estar ahí o no”. Esta actuación puede “romper la reputación de tu empresa y la pérdida de un negocio”. El sistema envía una alerta cuando una empresa ha sido etiquetada en alguna red social. Ante este aviso, existe la opción de poder pedir que se borre la etiqueta y hasta denunciar al “artífice”.

La Ley de Protección de Datos exige la solicitud de un permiso a las empresas para publicar determinadas noticias o acciones sin su autorización