¿Qué errores suelen cometer emprendedores y franquiciados primerizos?

Cuando nos lanzamos a abrir un nuevo negocio, ya sea como emprendedores o franquiciados, nos enfrentamos a multitud de cuestiones, trámites y detalles que son básicos a la hora de tomar las decisiones más acertadas.

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Cuáles son los errores más comunes de los primerizos y qué formas hay de evitarlos es lo que vamos a intentar analizar, ya que tenerlos en cuenta y saber evitarlos, o en el peor de los casos saber resolverlos, es muy importante para que la aventura en la que tanta ilusión y esfuerzo vamos a invertir llegue a buen puerto.

Errores de los franquiciados y emprendedores primerizos

Saltarse o no hacer en profundidad una investigación acerca de la marca a la que queremos entrar. Este punto es básico para saber si estamos tomando una decisión acertada con posibilidades de triunfar.

Conocer la seriedad de la central franquiciadora, conocer cuál es la experiencia que están viviendo o ya han vivido otros franquiciados, por ejemplo, es algo importantísimo para saber de primera mano en qué nos estamos metiendo.

No basta con hacer un barrido sobre las publicaciones, en papel o digitales, que hayan surgido sobre la marca. Acudir a fuentes de información de primera mano, como lo pueden ser otros franquiciados de la marca es vital para conocer realmente el estado del negocio al que deseamos entrar.

Pero además, la marca puede funcionar de formas muy diferentes en cada zona o mercado local, por lo que un estudio de mercado previo es también fundamental. De esta forma, podremos aprovechar mejor las herramientas que nos proporcione la marca y también podremos trabajar más y mejor en las carencias que nos plantee el mercado en el que vamos a movernos.

Es, por tanto, básico profundizar de forma consciente en todos los detalles del negocio, el mercado, la población, etc. para no llevarnos sorpresas desagradables más tarde,  en este caso también es necesario para los emprendedores.

¿Cuál es la forma de trabajar de la marca? ¿Qué tipo de clientes tendré en mi zona? ¿Cómo voy a poder adquirir los productos o cómo me van a poder servir las herramientas que pone a mi alcance la central? Todas ellas son cuestiones que deben quedar muy bien definidas antes de dar cualquier paso, y en muchas ocasiones, los franquiciados primerizos se saltan varias o todas.

Confiarse y pecar de un optimismo excesivo es otro de los errores más comunes. Entrar en el negocio confiando en que la central franquiciadora se encargará por nosotros de cada detalle, emocionarnos pensando que todo va a rodar sin esfuerzo, por tratarse de una marca ya consolidada, etc. suponen falsas percepciones que pueden acabar llevándonos a una gran decepción y una fuerte frustración, además de hacernos correr el riesgo de fracasar por completo con nuestro negocio franquiciado.

Adquirir una franquicia es adquirir un negocio, puede ser que de entrada juguemos con ciertas ventajas, pero como en cualquier otro negocio el esfuerzo y el trabajo duro son piezas clave para su éxito, nunca jamás debemos dar por hecho que la central vaya a darnos más de la cuenta ni a hacernos el trabajo duro.

Al montar una franquicia estamos sacando al mercado un negocio propio, no podemos tomarlo como si nos estuviéramos convirtiendo en empleados de la central, porque realmente no es así. Al convertirnos en franquiciados debemos estar muy concienciados de que entramos en un negocio en el que es necesario que contemos con la misma pasión, entrega, dedicación y esfuerzo que en cualquier otro emprendimiento, y nunca olvidar que en él tendremos que poner en práctica determinadas habilidades y competencias sobre las que tendremos que estar preparados.

Otro punto importante, y en el que se suelen cometer bastantes errores, es el de la financiación. Cometer errores financieros como franquiciados primerizos es habitual, y se cometen sobre todo a la hora de no tener en cuenta que deberemos hacer frente a nuestro propio sueldo como un gasto más del negocio, o a la hora de prever los posibles y habituales gastos extraordinarios que suelen aparecer siempre que se abre un nuevo negocio. Este error también lo cometen mucho emprendedores que van por libre. 

Lo adecuado es hacerse un plan económico-financiero realista, un plan que además de contemplar la inversión necesaria inicial, tenga en cuenta esos posibles gastos extraordinarios que suelen surgir en los primeros meses de todo nuevo negocio. De lo contrario, nos arriesgamos a entrar en números rojos casi antes de arrancar la actividad.

Venirse abajo a la primera de cambio, ya que como con cualquier otro negocio, la apertura de una franquicia trae consigo tanto alegrías como decepciones. Muchos franquiciados cometen el error de empezar realmente motivados, pero no bien preparados para enfrentarse a los primeros batacazos o problemas de la actividad empresarial, por lo que muy pronto pierden toda la ilusión y no son capaces de sobreponerse a las dificultades del negocio.

La actitud con la que a diario nos enfrentamos a la actividad de nuestro negocio es fundamental, tanto si somos emprendedores como si somos franquiciados. Si creemos que no seremos capaces de mantener el ánimo y el coraje, no estaría de más decantarnos por una marca o por unos empleados que sí cuentan con esa actitud positiva y ese empuje ante las dificultades, que aporten al negocio la capacidad de superación necesaria para vencer cada día de la mejor forma posible los obstáculos que puedan surgir.

Por último, para que un nuevo negocio, franquiciado o no, goce de buena salud y se enfoque de verdad hacia el éxito es básico que no dejemos nada al azar, mucho menos la fecha en que lo lanzaremos o en que abrirá sus puertas por primera vez. Debemos tener en cuenta qué tipo de negocio tenemos entre manos, sobre todo si se trata de un negocio estacional, ya que en ese caso convendría fijar como fecha de apertura del negocio el momento exacto en el que el producto se sitúa en sus meses de mayor éxito en el mercado.

Si tenemos este punto en cuenta, además de darnos a conocer más rápido y mejor entre los potenciales clientes, lograremos unas cifras de venta nada más salir al mercado que nos ayudarán mucho a recuperar parte de la inversión inicial desembolsada para poner en marcha el negocio o la franquicia. En el caso de los franquiciados, estos meses son relativamente fáciles de identificar, incluso como clientes podemos darnos cuenta fácilmente de qué fechas son las mejores para abrir las puertas de nuestra propia franquicia.

Tanto si se es emprendedor por libre, como si nos lanzamos a emprender bajo el manto de cualquier central franquiciadora, es básico que tengamos todos estos puntos muy en cuenta ya que pueden ayudarnos a marcar la diferencia entre un arranque de actividad que nos lleve al éxito sin muchos sustos, o una salida al mercado que esté condenada a fracasar desde un primer momento.

 

 

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