¿Crisis del modelo de franquicias en España?

¿Los últimos acontecimientos con alguna franquicia dental puede haber hecho daño al sector?

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Desde hace años los medios que están especializados en información de tipo empresarial o económica nos ofrecen noticias referidas a conflictos entre franquiciadores y franquiciados, un ejemplo de esto ha sido el famoso caso de Vitaldent, que ha provocado en España multitud de informaciones sobre dicha franquicia, algo que ha llegado a asociarse con términos como abuso, ilegalidad o delito.

Algunos empresarios se han puesto nerviosos y esto ha influido hasta en la publicidad

A tal punto ha llegado el estado de opinión que algunos empresarios han llegado a introducir en sus reclamos publicitarios la expresión “no somos franquicia”. La franquicia es un contrato que se realiza entre empresarios. No podemos hablar de un negocio ni siendo estrictos de un sector, es un canal o modelo de relación jurídico-económica que nos permite desarrollar negocios.

Por lo tanto, no tiene sentido hablar bien o mal de la franquicia en sí, lo mismo que tampoco lo tiene de la agencia o del arrendamiento, no existen malas franquicias, hay malos negocios y malos empresarios. Frecuentemente olvidamos que la franquicia no deja de ser una fórmula para la colaboración entre empresarios y que el riesgo empresarial de las dos partes es algo inherente al sistema.

El franquiciado realmente no es un sujeto dependiente del franquiciador, tampoco un empleado ni un consumidor, es un empresario con total responsabilidad de su negocio, contratación y gestión de sus trabajadores, así como de cumplir con las obligaciones que tiene frente a los proveedores, frente a las administraciones, debiendo contar con la financiación suficiente y asumiendo su mayoría de edad como empresario.

Como consecuencia atípica de la franquicia tenemos la libertad que tienen las partes a a hora de configurar su relación. Nadie, como es lógico tiene obligación de firmar un contrato de franquicia, quien por su propia voluntad apuesta por tener una actividad de tipo empresarial tiene la total libertad de hacerlo con el sistema de franquicia, de manera independiente u optando por otras actividades, bien por cuenta propia o ajena.

Una de las claves del éxito del modelo es su flexibilidad y versatilidad que se apoyan en el principio básico de la autonomía de la voluntad, una de las principales bases de la economía de mercado. No podemos comprender que muchas veces que el franquiciado, que en muchas ocasiones hace elevadas inversiones y asume riesgos, no destine recursos a asesorarse de manera independiente a fin de contrastar la información que se le da, el modelo de negocio o las características que tiene el mercado donde va a comenzar su propia empresa.

La solución para este tipo de problemas no son más controles, en realidad es una diligencia mayor, acompañada de profesionalidad, solvencia y madurez empresarial por ambas partes, tanto del franquiciador como del franquiciado.

Al hilo de los casos lamentables que han acaparado en estos meses la atención de la opinión pública, se ha incidido en el carácter en teoría ineficaz de la normativa española. La normativa española puede ser mejorable en cuanto a su sistemática y la técnica legislativa pero no existe un déficit regulatorio.

El ordenamiento jurídico en España tiene herramientas más que suficientes para responder a los conflictos que derivan de la franquicia, a lo que podemos añadir la labor importante que desde hace décadas realiza, tanto la jurisprudencia nacional como la comunitaria.

La solución a todas estas situaciones son unas buenas prácticas empresariales y comportarse de manera honesta en los negocios. La franquicia es en la actualidad y en todo el planeta, un modelo de colaboración empresarial muy adecuado para distribuir bienes y servicios, así como un motor importante de creación de riqueza y empleo.

La mejor receta para evitar o paliar fracasos en el mundo empresarial es una correcta formación por las partes, a lo que deberíamos añadir una información suficiente sobre los riesgos que cada negocio tiene.

 

Fuente: mundoFranquicia consulting (Mariano Alonso - Director General)

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1 Comentario
Imagen de Anónimo
¿Crisis del modelo de franquicias en España?

Un artículo claro, rotundo y profundamente esclarecedor.
Se olvida la naturaleza de empresarios independientes que ostentan los franquiciados. En cuanto a gastar dinero en asesorarse antes parece que no se estila, al menos en este país.
Después de los años que llevo trabajando en la franquicia, he de decir que me apasiona trabajar en las técnicas de mejora constante que son obligatorias en el sector, pero también es cierto que no se debe alimentar la falacia sobre protectora del franquiciado. La culpa de todo la tiene el mejor amigo del hombre que, como dicen les Luthier, no es el perro sino el chivo expiatorio.

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