El mundo de la propiedad industrial está marcado por la fecha de prioridad

Contarlo antes de registrarlo, uno de los pecados del inventor

Hasta que no se presenta una patente no se puede divulgar una invención, pero sus autores son "muy dados" a contarlo en una publicación o un foro, lo que invalida su novedad cuando se acude a la Oficina Española de Patentes y Marcas.

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Este es uno de los "pecados" del inventor, según la directora del departamento de Patentes e Información Tecnológica del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, María José de Concepción.

El mundo de la propiedad industrial está marcado por la "fecha de prioridad", que es la que se le pone en la Oficina de Patentes, pero el inventor muchas veces lo cuenta, lo publica en una revista o llega a un congreso y desvela la línea de investigación en la que trabaja.

Si hace eso, cuando un examinador analiza el invento en la Oficina de Patentes y Marcas, el inventor comprueba que "él mismo se ha anulado su novedad", ha explicado De Concepción durante su participación en el tercer Foro Europeo para la Ciencia, Tecnología e Innovación "Transfiere" en Málaga.

Otros "pecados" de los inventores son no ser original o complicar la invención más de lo que merece el problema, de manera que la solución es "tan rebuscada" que no merece el esfuerzo que va a costar fabricar la máquina o dispositivo.

Aunque puede haber soluciones muy buenas, la puesta en marcha del producto puede ser muy costosa o tener un impacto negativo en el entorno, como por ejemplo medioambiental.

También puede ocurrir que nadie quiera el invento, o que lleve a la ruina a su promotor porque no ha imaginado su coste o inventa cosas que no va a poder posicionar en el mercado, ha comentado.

En cuanto a la repercusión de la crisis económica, ha señalado que tiene un "doble componente" porque aunque supone un recorte de recursos económicos, por otro lado las empresas intentan posicionarse en el mercado con productos nuevos para diferenciarse de sus competidores.

Según De Concepción, España tiene una investigación "muy buena", pero este nivel no se traduce en el número de patentes porque las empresas españolas "no tienen conciencia de proteger sus resultados de innovación".

Durante el pasado año se solicitaron en España 3.500 patentes, un número ligeramente inferior al año anterior.

Las principales consultas que recibe la Oficina Española de Patentes tienen que ver con los derechos que proporciona frente a falsificaciones, cómo comercializar una patente y qué beneficios económicos se pueden obtener.