Consecuencias de las barreras al comercio

En teoría, vivimos en un contexto de libre circulación en el cual no existen fronteras.                                                         

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Por lo tanto, sobre el papel, debería ser posible poder enviar cualquier producto a cualquier país sin más restricciones que las relacionadas con aspectos como la seguridad para el consumo y otros parecidos. Ahora bien, como ya hemos visto, existen prácticas de dumping que evitan esta circulación libre. Ello conlleva una serie de consecuencias, tanto para el país que refuerza la barrera como por el que intenta exportar fuera de sus fronteras el producto. Las desgranaremos a continuación.

Consecuencias para el país importador

Cuando un gobierno realiza alguna práctica relacionada con el dumping, cree que reportará una serie de beneficios a su país. Ahora bien, finalmente, no acaba siendo así del todo. La relación de consecuencias son las siguientes:
 

  • Imposibilita la entrada de productos exteriores: es la consecuencia más clara y evidente: el hecho de imponer un impuesto o una serie de condiciones y normativas estrictas dificulta que países de productores de otros países les salga rentable exportar.
     
  • Refuerza un determinado sector del país: normalmente, se practica dumping sobre sectores que un país considera importantes o estratégicos por alguna razón (como, por ejemplo, que hay muchas personas empleadas en él). Ante la falta de competencia exterior, aunque la productividad no sea tan grande como la competencia exterior, las empresas del sector ven reforzada su situación y número de ventas porque ven reducida de forma considerable su competencia. Una competencia, además, más productiva y que, en un contexto de libre competencia sin barreras, sería capaz de absorber una parte importante del cliente objetivo y su cuota de mercado. Como consecuencia final, podría pasar que las empresas de este sector tuvieran que cerrar por falta de competitividad. Todo ello no pasa gracias a la barrera impuesta.
     
  • Puede reducir incentivos a la innovación: si una empresa entiende que no tiene competencia y que, independientemente que sea más o menos productiva conseguirá unos determinados resultados, entonces no se preocupará tanto en mejorar su competitividad. Toda mejora en productividad conlleva un esfuerzo, una modernización y cambios en los procesos y procedimientos que se han desarrollado hasta aquel momento. En un contexto competitivo normal, cuando una empresa ve que otras la están avanzando en este aspecto, no le queda más remedio que invertir en modernizarse. Ahora bien, si esta competencia no existen, la compañía no tiene ningún incentivo en realizar todo este esfuerzo que, además, como en toda inversión, comporta un riesgo. Ello provoca que, finalmente, las compañías del país importador cada vez sean menos competitivas que las de los otros países, hecho que puede comportar terribles consecuencias si, en un futuro, la empresa debe abrir fronteras. Entonces, todas estas compañías más competitivas entrarán en el país y conseguirán atraer a una parte muy importante del cliente objetivo.


 

  • Mantiene de forma artificial sectores poco productivos: a partir del momento que un sector precisa de determinadas ayudas, significa que no es competitivo porque en otros países son capaces de conseguir lo mismo a un precio menor. Por lo tanto, las ayudas más directas o indirectas son un claro indicador de poca productividad. Además, por el hecho de estar destinando recursos a estos sectores, se crea un importante coste de oportunidad al dejar de invertir en otros sectores que realmente son productivos y que sí generarían valor añadido. Por lo tanto, por el hecho de querer salvar una industria o determinados puestos de trabajo, a la vez se están pudiendo destruir otros puestos de trabajo que seguramente repercutirían en unos mayores ingresos para las arcas públicas.
     
  • Supone un doble coste para el consumidor: por un lado, los consumidores se ven obligados a pagar un precio más alto por un determinado producto que podrían adquirir a un precio más económico. Por el otro, se ven obligados a financiar con impuestos públicos (resultado de su propio trabajo) unos sectores que son poco productivos.
     
  • Puede generar una respuesta parecida por parte del país exportador: si un país impide la entrada de productos en su territorio, puede recibir como respuesta una misma acción por parte del país de aquellas empresas perjudicadas por esta medida. Así pues, otras empresas del país que podrían exportar no lo pueden hacer porque cuando van a otro país deben hacer frente a unas barreras parecidas a las que tienen que superar las empresas extranjeras para exportar. Por lo tanto, el resultado final es una disminución del comercio internacional y una merma para la competitividad y el desarrollo de la actividad productiva en ambos países. Si esta situación se repite con varios, la afectación es aún mayor.

Consecuencias para el país exportador                                                                            

Evidentemente, las empresas del país que quieren exportar pero no pueden también se ven afectadas por esta situación. Sufren consecuencias como:
 

  • Pérdida de competitividad: el hecho de no poder exportar implica que se pierde una parte del público objetivo a quien le podría interesar el producto. Por lo tanto, pierde competitividad y oportunidades de desarrollarse y crecer. Todo ello deriva en una menor ocupación, menos posibilidades de conseguir ingresos por parte de las administraciones públicas y, a la vez, de poder implementar determinadas medidas que favorezcan el desarrollo económico en el país, ocupación o prestación de los servicios públicos necesarios para la población.
     
  • Desincentiva la producción de aquel bien o la prestación de aquel servicio: si las empresas ven que, aunque en condiciones de libre mercado conseguirían exportar el producto, no lo pueden hacer por culpa de estas barreras, entonces preferirán centrar su actividad en otros sectores, aunque no sean tan competitivos.
     
  • Empeora el resultado de la balanza comercial: el hecho de no poder exportar implica que el resultado final de la resta entre exportaciones e importaciones será menor.
     
  • Puede tomar medidas parecidas: como respuesta a medidas proteccionistas, los gobiernos pueden hacer lo mismo para defender su propia industria en determinados sectores. Entonces, en este caso, nos encontramos con que las empresas del país sufren las mismas consecuencias explicadas en el apartado anterior.  
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