Cómo sobrevivir a los primeros meses de una startup

A la hora de montar una startup una de las cosas que más suele costar es salir vivo del primer año, ya que es donde aún todo se encuentra estructurándose y se muestra ciertamente delicado,  susceptible de poder moldearse ante cualquier evento externo o interno que puedan presentarse. De ahí que haya que ir con pies de plomo y cabeza fría; pero eso sí, también sin dormirse, pues el mundo de los emprendimientos tecnológicos transcurre a una velocidad inusitada.

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1.Primero de todo hay que ser consciente de que el plan de empresa que se ha elaborado en la etapa anterior a la fundación debe cumplirse, pues es el marco en el que tendremos que basarnos sin ceder un ápice. A no ser, claro está, que ya desde la planificación hayamos calculado mal; algo que por otra parte es bastante más habitual de lo que parece.

Si no está saliendo según lo previsto, si las etapas planteadas no se están cumpliendo acorde a lo que debería ser, y si el feedback y los resultados en general no siguen la proyección esperada, hay que sentarse un momento y ver qué se está haciendo mal. Es mejor cortar de raíz los fallos que pueda haber ahora que dejar que éstos broten y se hagan indomables en un futuro. Aún se está a tiempo de hacer cambios.

2.En esta etapa resulta imprescindible que se disponga de un servicio operativo para que los potenciales clientes puedan comenzar a interactuar con nosotros. Es decir, hay que ganarse una cartera inicial de clientes que puedan ir dejando un feedback en la red de nuestras actividades. Al final no hay mejor promoción que las recomendaciones de los clientes.

¿Cómo conseguir estos clientes iniciales? Dependerá del proyecto, pero antes de esperar a que nos encuentren hay que salir a la calle (calle digital o real) y ponernos en contacto con aquellas empresas o consumidores que puedan estar interesados en lo que estamos planteando. Si logramos atraer en los primeros meses a un grupo de clientes que confíen tendremos gran parte de la andadura realizada.

3.Eso sí, si bien es importante contactar con los clientes para ganarnos su confianza no menos crucial resulta dejar nuestro rastro en la red para que poco a poco vayamos haciéndonos más conocidos y podamos llegar indirectamente a más consumidores. Para lograr ésto existen varias vías, pero una de las más interesantes pasaría por organizar presentaciones y dar muestras gratuitas de nuestros productos o servicios a periodistas, blogueros e “influencers” del sector; ellos pueden echarnos una mano desde los medios de comunicación. Ahí es cuando entra en funcionamiento el perfil cautivador de cada uno de nosotros. ¿Seremos capaces de vender el producto con éxito?

4.Para que el paso anterior pueda llevarse a cabo con meridiano éxito hay que tener un producto o servicio que esté bien hecho y sea funcional, aún a pesar de que pueda encontrarse en fase beta. Y a pesar de lo que muchos comenten no hace falta que sea innovador; es más, si no lo es ayudará a que la gente lo comprenda de mejor manera. Ahora bien, en este caso hay que tener en cuenta que habrá que superar a la competencia en la calidad de lo ofrecido.

5.Hay que tener un especial cuidado en los gastos derivados de la actividad de la startup, puesto que al inicio la caja andará floja y no conviene gastar en aquello que realmente no vaya a ser necesario para sacar el proyecto adelante. Ahí es cuando convendría externalizar la gestión en una asesoría y la publicidad en una agencia especializada en marketing. Además, claro está, de no malgastar fondos en productos innecesarios o salarios desproporcionados (en las startups suele haber mucha alegría con ésto de los sueldos nada más llega algo de financiación).

6.No se puede desaprovechar ninguna oportunidad. De ahí que si hay posibilidad de hacer de ponente en un congreso, de aparecer en revistas, o mismamente de que nos hagan una entrevista para algún medio especializado, hay que acceder. Publicidad es publicidad.

7.Ahora bien, también existe la publicidad negativa, algo que en no pocas ocasiones suele tumbar las startups. ¿Qué quiero decir? Pues que si recibimos comentarios negativos en la red es conveniente poner la oreja y ver en qué se está fallando; hay que tratar de que esos comentarios se tornen positivos. Los foros especializados suelen ser medios muy adecuados para mantener esta interacción con los consumidores.

8.De igual manera una vez el producto o servicio esté rodando es imprescindible que preguntemos a los clientes qué es lo que piensan al respecto y cómo lo mejorarían. No debe darnos vergüenza, ellos saben que estamos empezando y que queremos hacer las cosas bien. Su opinión es oro, y si así se lo transmitimos se sentirán alagados; además de que nos adecuaremos más a las necesidades reales del mercado. Siempre hay que hacer casos a las opiniones de los clientes.

9.Hay que tener mucho cuidado con dejar demasiadas ventas a pago aplazado, pues dependiendo del cliente en cuestión podemos llevarnos la sorpresa de que acabe dando largas y más largas para pagar. Aquí lo importante es formalizar todo el pedido mediante un contrato y su correspondiente factura firmada por ambas partes, para que en caso de que veamos lejano el cobro y necesitemos liquidez podamos vender la deuda a una agencia especializada. Primero de todo, claro está, hay que dialogar con el cliente; pero en el mundo de las empresas hay de todo.

10.Y finalmente hay que tener en cuenta que va a haber cosas que se hagan mal, así que siempre tiene que haber un plan B por el que poder tomar. Nunca debemos dar un paso sin tener la certeza de que si fallamos no estaremos hundiendo la empresa. Una startup es delicada, por lo que hay que andar con muchos ojos.

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