Descubre las claves del liderazgo

Cómo ser un buen líder

En una empresa es muy importante que haya una clara delimitación de las responsabilidades. Significa que cada miembro que la conforma tiene que:

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  • Cuáles son sus funciones.
  • Qué recursos dispone para llevar a cabo su trabajo.
  • A quién tiene que reportar los resultados.
  • Plazos de entrega de cada trabajo.
  • Cuál es el equipo con el que tiene que trabajar.

Por lo tanto, es obvio, en una compañía hay diferentes escalafones con sus responsables correspondientes. En este punto, el liderazgo es una característica que es imprescindible tener en cuenta.

Liderazgo no es sinónimo de autoridad

El liderazgo, demasiadas veces, se ha asociado a la autoridad. Es decir: el mejor jefe es aquél que es capaz de imponer sus ideas a los trabajadores que dependen de él y que consigue que éstos trabajen según los parámetros que él ha establecido. Por encima de todo, está la capacidad de hacerse respetar, demostrar que se está por “arriba” de los otros. De esta forma, las persones a su cargo siempre obedecerán. Esta concepción resulta, hoy en día, caduca. Esta concepción tiene los siguientes fallos:
 

  • Pérdida de valor humano: no tener en cuenta las opiniones de las personas que trabajan bajo tu responsabilidad conlleva que no se aproveche totalmente el capital humano disponible en la empresa.
     
  • Gestionar, no imponer: tener a cargo un grupo no es sólo definir qué tareas tiene que hacer cada uno y controlar su desarrollo y resultados, sino también saber maximizar los recursos disponibles, entre ellos los humanos.
     
  • Delegación y especialización: es imposible, en una compañía, que alguien acapare todas y cada una de las decisiones a tomar. Por lo tanto, es imprescindible delegar y dejar cierto margen de maniobra a cada subresponsable. Él mejor que nadie sabe los procesos que ocurren en el puesto de trabajo y, gracias al contacto directo con cada uno de los trabajadores, también será capaz de proponer nuevas ideas.
     
  • Saber escuchar e implicar las personas: es clave para coger ideas y fomentar la participación en el grupo de trabajo.

Conseguir un buen ambiente de trabajo

Se ha demostrado que en aquellos lugares donde hay más nervios y tensión los resultados son peores. Podemos leer en muchas ofertas de trabajo como se pide capacidad para trabajar “bajo presión”. Cierto es que hay personas más capacitadas que otras, pero por muy capacitado que se esté, si el ambiente laboral es negativo, es muy difícil que alguien haga un sobresfuerzo en casos concretos con puntas de trabajo.

A mayor incidencia en los quehaceres de la empresa, más predispuesto puede estar un trabajador a implicarse en los procesos de mejora y dar más de sí en momentos excepcionales, por una razón muy simple: porque se siente copartícipe del resultado. En cambio, si se encuentra en un contexto de mal ambiente, con amenazas continuadas de echarle del trabajo en caso que no haga aquello que se le estipula a pies juntillas sin tenerle en cuenta, es evidente que el ánimo para seguir con lo propuesto es mucho menor.

A base de gritos y malos modos no se consigue crear respeto, sino miedo y tensión. Quién crea que éste es el estado ideal para trabajar se equivoca, porque a más nervios más probable es equivocarse. Si, encima, después del error, se vuelve a cargar contra quien lo ha cometido, se inicia una espiral destructiva que lo único que conseguirá es que se vaya de mal en peor.

¡El trabajador es consumidor y prescriptor!

Hay otro factor a tener en cuenta: los trabajadores de una empresa son, a la vez, consumidores. Es decir, son posibles compradores del producto de la propia compañía. Además, actúan como prescriptores:
 

  • Un trabajador satisfecho, además de rendir mejor, también expondrá a sus allegados las características positivas del lugar de trabajo. Es decir, hará de prescriptor en positivo.
     
  • Un trabajador fastidiado, en un contexto de mal ambiente laboral, harto de los malos modos de sus superiores, explicará a su entorno esta desastrosa situación. Como es normal, este entorno no comprará nada que lleve la etiqueta de la compañía en cuestión consecuencia de esta política desacertada en materia de recursos humanos.

El efecto boca-oreja

El boca-oreja es más trascendental en la compra del que muchos creen. Delante de la duda entre diversos productos o servicios, se escoge aquél sobre el cual se tiene alguna opinión positiva.
 

  • La gente se fía más de su entorno próximo de lo que pueda ver en un anuncio. Por mucho que de puertas afueras se quiera dar una determinada imagen, si ésta no coincide con la real de la empresa, no sirve para nada.
     
  • Internet: hoy en día, antes de comprar un producto, es posible conocer opiniones sobre cómo es y si ha causada satisfacción o no a través de Internet. Cualquier persona puede comentar comentarios sobre si le ha gustado lo que le han ofrecido o no. Si vemos la red lleno de comentarios negativos sobre el trato que da una empresa a sus trabajadores, se escogerá el de otra empresa sobre la cual no haya estas opiniones tan negativas.
     
  • Sensibilidad hacia el trabajador: en los tiempos de crisis actual, ha habido un repunte de la conciencia ciudadana sobre la situación que vive un trabajador. Muchas personas, para no decir casi todas, tienen de algún familiar o conocido que o bien ha visto perder su lugar de trabajo o le han empeorado las condiciones que tenía hasta entonces.
     
  • Compra responsable: como consecuencia de la disminución de la renda disponible, antes de llevar a cabo ningún gasto, se piensa mucho más.

Por lo tanto, es imprescindible colmar las expectativas del consumidor desde todos los frentes, teniendo en cuenta factores más allá de si el producto encaja con lo que está buscando o no.

El buen líder

Como conclusión, la clave para un buen liderazgo es una gestión del personal inclusiva, no distante, que permita escuchar sus propuestas e implementarlas en aquellos casos que se consideren positivas para el desarrollo de la actividad empresarial. Así, el trabajador satisfecho rendirá mejor y a la vez será un prescriptor positivo de la empresa, que tendrá un reconocimiento más importante entre la población.

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1 Comentario
Imagen de Anónimo
Cómo ser un buen líder

Hola, muy buen artículo. Un buen lider tiene que ser más como el colega que el jefe. A veces los trabajadores saben mejor lo que hacer y como lo hacer. Si todos los jefes serían así el mundo fuera mejor y más eficaz. Si os apetece leer más sobre herramienta que ayudan a los jefes os recomiendo leer sobre el <a href="http://kanbantool.com/es/tablero-kanban">tablero Kanban</a>.

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