Negocio y familia están muy interrelacionados, mezclados y, a veces, se confunden

Cómo proteger tu patrimonio si tienes una empresa familiar

El mayor problema con que se encuentra el propietario que gestiona una empresa familiar es que su patrimonio personal y empresarial, en la mayoría de los casos, está mezclado y se confunde, por lo que es necesario hacer una meditada planificación para evitar el riesgo añadido que conlleva, asegura Manuel Roca, consejero patrimonial en AXA Exclusiv

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¿Cuáles son las principales inquietudes del empresario familiar?

El empresario y su entorno familiar deberían destinar tiempo a planificar y estudiar su patrimonio tanto empresarial, personal como familiar, dado que este tipo de empresa tienen unas características específicas y propias que hacen que la interrelación entre los patrimonios sea mucho más acusado que en otra forma de negocio.

Por esta razón, los propietarios de una empresa familiar tienen unas inquietudes diferentes a las de otras empresas como son:

1-La protección financiera de los productos contratados en nivel de riesgo de lo que tienen.

2-Descontrol en el equilibrio de su patrimonio. Han ido contratando productos a entidades bancarias, de financiación para su empresa, que con el paso del tiempo se convierte en un patrimonio desconocido, dándose el caso de tener algunos duplicados.

3-La jubilación es el aspecto que les preocupa en mayor medida, el más importante.    

4-El tema sucesorio, la protección patrimonial en sí, junto con su vertiente jurídica y fiscal.

Todos estos temas “detraen la riqueza, el trabajo y el esfuerzo de las familias durante muchos años”, señala Manuel Roca.

Sistema de pensiones

Hay que tener en cuenta que los sistemas de pensiones en Europa están sufriendo modificaciones importantes, que van a llevar a que, al final, haya menores ingresos y mayores costes.

Tampoco hay que olvidar, recuerda, que los trabajadores “de hoy pagan a los pensionistas de hoy”. Lo que va a ocurrir y, esto lo dice la demografía, es que cada vez va a haber menos personas que se incorporarán al mundo laboral, al nacer menos individuos, lo que va a producir que haya más porcentaje de personas mayores, quienes van a vivir más años”. Esto va a producir un desequilibrio en las cuentas públicas.

¿Cómo preparase para la jubilación?

En primer lugar, comenta que hay que tomar conciencia de lo que se va a recibir y tener claro cuál será la necesidad financiera futura, con qué cantidad puede llegar a vivir (2.000, 3.000, 6.000 euros...).

La planificación se ve condicionada por esos datos y cuanto antes se cree una hoja de ruta, mucho mejor, pues la carga para alcanzar esa masa patrimonial crítica será menor para poder vivir de ella el día de mañana, “ocurra lo que ocurra con el sistema de pensiones”.

El consejero patrimonial de AXA recomienda cuantificar las bases de cotización que se tiene y la pensión crítica que les quedaría sólo de la parte pública. A partir de ahí, se podría conocer la cantidad que se tiene que complementar. La mayoría de las veces, “el líquido que se va a percibir, no es suficiente para poder alcanzar el nivel de vida deseado”.

Ante esto, explica que cabría la opción de complementar la pensión con ahorro privado, que tendría que valorarse por la capacidad y las circunstancias propias de cada persona. Por ello, es necesario hacer una planificación y un estudio de los diferentes productos financieros que existen.

Los productos que hay en el mercado no son ni malos ni buenos. Las características de cada persona determinarán cuáles son los más adecuados.

¿Cómo enfocar la planificación?

1-Dedicar tiempo a las inversiones y plantearse “qué es lo que queremos hacer con nuestro dinero”.

2-Conocer cómo podemos invertir y en qué productos como fondos o planes de pensiones, para saber que hay que tener en cuenta a la hora de seleccionar cada producto.

3- Identificar los objetivos y establecer prioridades. Lo que determina que un producto sea adecuado para una persona en su situación, objetivos personales, familiares o empresariales.

4-Integrar los planes financieros de una manera conjunta.

5- Poner en marcha el plan.

6-Ir revisando el plan. Las situaciones cambian con el tiempo, así como el mercado y los riesgos financieros, por lo que es necesario hacer un seguimiento y una revisión de los productos contratados. Pueden ser trimestrales, mensuales, semestrales o anuales, dependen de las personas.