El papel de los jóvenes de la familia es clave para el éxito del proceso

Cómo profesionalizar la gestión de las empresas familiares

Las empresas familiares tienen en los relevos familiares uno de los principales escollos para su supervivencia. Planificar la profesionalización del organigrama de la compañía y decidir el papel que los miembros de la familia tendrán en el futuro de la empresa serán claves para su éxito a través de varias generaciones.

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La ‘Guía práctica de buen gobierno de las empresas familiares’, editada por el Instituto de la Empresa Familiar (IEF) realiza una serie de recomendaciones a la hora de abordar los procesos de profesionalización en este tipo de empresas.

Este documento establece algunas prácticas recomendables a la hora de abordar la profesionalización de esta clase de organizaciones:

  1. Analizar los puntos débiles y fuertes de la empresa, elaborar un mapa de riesgos e iniciar un proceso de auditoría interna o de eficiencia en las distintas partes de la actividad empresarial.
  2. Suele ser recomendable contratar a expertos en estos procesos. En todo caso, no se trata de ejecutar de forma rígida sus recomendaciones, sino con flexibilidad para adaptarse a la realidad familiar.
  3. Estudiar las relaciones cliente/proveedor de la empresa con los familiares, ya que puede ser fuente de pérdidas de rentabilidad, y buscar cómo eliminarlas.
  4. Elaborar un plan de formación profesional para atraer talento, pero sin transmitir conocimientos clave fuera de la familia.

Cuando una empresa familiar inicia un proceso de profesionalización está obligada a hacerse una pregunta clave: ¿qué miembros de la familia deben trabajar en la empresa?

La incorporación de miembros de la familia o de la familia política es uno de los elementos que más tensión provoca en las empresas familiares, que se decantan por uno de estos cuatro modelos:

  • Que entren como directivos todos los familiares con estudios superiores, una posibilidad que no suele funcionar más allá de la primera generación de la empresa.
  • Que trabajen solo accionistas con un alto nivel educativo –licenciatura, MBA, conocimiento de idiomas-.
  • Que se incorpore un solo miembro por cada ‘rama’ de la familia.
  • Que no entre ningún miembro de la familia, una solución que suele ser eficiente pero es la menos utilizada. Cuando un miembro de la familia se empeña en solicitar un empleo, se le puede ayudar a encontrar trabajo en otra compañía.

Respecto a la educación de las nuevas generaciones, el IEF pone el acento en la necesidad de formar a los jóvenes en principios como el valor del dinero y el esfuerzo, la necesidad de ahorrar y qué significa ser un ‘buen accionista’, así como que esta condición no significa que obligatoriamente se tenga que trabajar en la empresa.

Cómo dar experiencia a los jóvenes de la familia

El informe analiza las posibilidades para que los miembros de las nuevas generaciones logren la experiencia necesaria para hacerse con el mando en la empresa. Los acuerdos con clientes, proveedores y hasta con la competencia para que estos jóvenes inicien su carrera en estas empresas es algo habitual, así como hacer trabajar a las nuevas generaciones de la familia en cada uno de los departamentos de la compañía.

Otra práctica habitual es institucionalizar la concesión de ayudas económicas para la realización de estudios y el aprendizaje de idiomas.