El coste puede superar los 5.000 euros

Cómo conseguir dinero para patentar

Patentar un producto, una marca o un invento en España es un proceso largo, y para cumplirlo es necesario reunir una serie de requisitos técnicos, y sobre todo, disponer de los dos años necesarios para obtener la patente y todos los certificados para empezar a rentabilizarlo.

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Si se tiene en cuenta que el proceso de patentado se puede extender hasta tres años, en el caso de que la respuesta a la solicitud de patente sea afirmativa, ello significa que en este tiempo no será posible obtener rentabilidad de la marca, del producto o del invento.

Es más, la obtención de una patente no es sinónimo de éxito o de rentabilidad inmediata, a partir del momento en el que se obtiene la patente hay que empezar a “vender” aquello que se tiene registrado y, en muchos casos, hay que empezar a luchar contra quien pretende plagiar el producto.

Ante una perspectiva tan “a la larga” es normal que muchos expertos en patentes y registros, incluso los que se dedican de forma profesional al patentado, recomienden analizar muy bien las ventajas y los inconvenientes de patentar antes de comenzar los trámites, así como los objetivos que se pretenden lograr del producto que se patenta.

¿Cuánto cuesta patentar?

El dinero para el proceso de patentado de un proyecto en España puede superar los 5.000€. En este importe se incluyen las tasas de solicitud de patente, las tasas del Informe sobre el Estado de Técnica, las tasas del examen previo y las tasas de concesión.

Así como el asesoramiento jurídico y legal por parte de profesionales de las patentes, un gasto que se puede “ahorrar”, pero que es más que recomendable sobre todo desde el punto de vista del asesoramiento y teniendo en cuenta las recientes, y frecuentes, modificaciones de leyes de patentes y derechos de autores.

Como ya se ha indicado, en el caso de conseguir la patente, el siguiente paso debería ser obtener licencias y otros recursos de protección, que aumentan los costes de forma considerable.

Por supuesto, en este presupuesto no entran otros gastos como el proceso de construcción de la “idea”. Es decir no vale con tener una idea para presentar una solicitud de patente, esta se debe convertir en algo “de hecho”, y además, una vez patentada hay que proceder a “venderla” para rentabilizarla.

Cómo conseguir dinero para patentes

A pesar de que las patentes requieren de tiempo, de dedicación, de inversión y de muchas horas de estudio o asesoramiento, hay que decir que cuando se tiene un producto interesante patentar es rentable, así que, si la idea es buena y el resultado es factible, habrá que ponerse manos a la obra para conseguir el dinero para financiarlo.

En el caso de que se requiera poco capital, una buena solución puede ser solicitar dinero a amigos y familiares, es la forma más sencilla y, por lo general, económica para conseguir dinero, pero la cantidad y la forma de devolución dependerá de lo ambicioso del proyecto.

Una buena forma para obtener financiación para emprendedores o empresas con una idea que se pueda convertir en patente son las empresas de financiación alternativa. Este tipo de empresas permiten obtener liquidez para avanzar cuando se necesita, por ejemplo, merece la pena valorar la posibilidad de solicitar préstamos amortizables con diferentes plazos de devolución a Bravo Capital, de forma que se pueda seguir creciendo como empresa al tiempo que se confía en la innovación mediante una patente.

Cuando la patente la presenta una empresa que ya está funcionando, existen numerosas fórmulas para conseguir de forma rápida la liquidez necesaria para patentar. El anticipo de facturas o el descuento de pagarés que ofrece Gedesco para empresas y empresarios permiten convertir dinero pendiente de cobro en dinero para pagar el proceso de patentado.

Como alternativa para patentar un producto, en los últimos años ha aparecido portales digitales que ponen en contacto a personas con una idea con grandes empresas de diversos sectores que ofrecen financiación para patentar a cambio de exclusividad de uso del producto inventado una vez que se obtenga la patente, o sea, de vender el producto.

¿Merece la pena patentar?

Patentar quiere decir presentar un artículo del que no hay prototipos o versiones anteriores, es decir, que una patente debe ser algo completamente nuevo o, al menos, muy difícil de rastrear por otros. Patentar quiere decir, además, que la fórmula o el proceso por el que se ha obtenido el artículo se debe hacer público.

Y, además, para patentar es necesario disponer de tiempo para obtener la patente, un tiempo que hay que medir de forma minuciosa. El proceso de registrar una patente pasa por varias fases, y un movimiento demasiado precipitado o tardío pueden dar al traste con una idea que podía ser muy rentable.

En el caso de que el artículo en cuestión sea patentable, merezca la pena revelar la fórmula y el proceso de inversión y que, además, se conozca el proceso de patentado correctamente, entonces sí, merece la pena proceder a solicitar la patente.

A pesar de que patentar ofrece una cierta protección y que cuenta con muchas ventajas, ante una copia por parte de otras empresas habrá que recurrir por vía legal, aunque se tenga la patente. En este sentido, los procesos judiciales son costosos y no sería la primera vez en la que un pequeño negocio con una buena idea se “arruina” al intentar defender en los tribunales su producto.

Así que, una vez patentado el producto, es interesante aprovechar el primer año, en el que el producto permanece como secreto, para solicitar licencias, derechos frente a plagios (Copyright) y otras fórmulas que aumenten la protección de autoría. Es decir, más seguridad frente a quien pretenda obtener beneficio de la idea, pero también más gastos para el dueño de la patente.

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