¿Cómo aprovechar al máximo los recursos de la empresa?

¿Qué entendemos como recurso? Muchas veces, cuando sale el concepto de “recurso”, lo primero que viene a la cabeza a una mayoría de personas es aquellos materiales que se utilizan para poder realizar un producto. 

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Ahora bien, aunque es cierto que estos materiales sí son un recurso, este concepto va mucho más allá y también abarca otros aspectos relacionados con el mundo de la empresa. Así pues, podemos entender que todos los aspectos que se muestran a continuación se pueden considerar recurso:

  • Capital humano: podemos afirmar que es el principal recurso de toda empresa y, por lo tanto, el que es más importante cuidar. Al final, una organización la conforman sus personas, y el resultado tanto de aquello que se hace a nivel interno como de cara al público objetivo depende de cómo son los grupos e individuos de desarrollar su trabajo. En ese sentido, por lo tanto, la empresa debe ofrecer aquellas condiciones que sean las más adecuadas para que las personas se sientan cómodos y puedan sacar su máximo rendimiento.
  • Patrimonio neto: en términos más estrictamente contables, se trata de la suma de las aportaciones de capital que han realizado los socios más los beneficios del año corriente y aquella parte de beneficio de años anteriores que, en lugar de repartirse entre los inversores, se ha reinvertido en la empresa. Este último concepto recibe el nombre de “reservas”. Para una compañía, es imprescindible que la relación entre sus recursos propios y endeudamiento sea la adecuada. A más recursos propios, más facilidades tendrá la compañía para poder afrontar inversiones necesarias para mejorar la competitividad, mejor podrá afrontar posibles cambios en el sector y, en caso que así lo precise, más probable y fácil será el acceso a financiación. En caso de estar excesivamente endeudado, además de tener que hacer frente a unos intereses muy elevados, se corre el riesgo de no poder devolver la deuda y entrar en una situación próxima a la suspensión de pagos.
  • Necesidades de financiación: se trata de todas aquellas deudas que se han contraído con entidades financieras o terceros. Se trata también de un recurso, porque la empresa lo ha utilizado para realizar una inversión o para poder afrontar aquellos pagos del día a día propios de la actividad en el corto plazo.
  • Procesos necesarios para la producción: cada proceso debe entenderse como una parte integrante de un todo al cual hay que sacarle la máxima productividad posible. A partir de diseccionar todos los procedimientos y hacerlos lo más competitivos posible, podremos conseguir que el global de toda la compañía sea más competitivo.
  • Materiales necesarios para la producción o desempeño: se trata de la definición más tradicional de recurso: aquellos materiales que son imprescindibles para poder desempeñar aquello que la empresa produce y acaba ofreciendo a su público objetivo.

¿Cómo aprovechar al máximo los recursos disponibles?              

Para poder maximizar el valor de la empresa y que cada uno de los recursos disponibles nos permita conseguir la rentabilidad máxima, se recomiendan las siguientes acciones:

  • Formar adecuadamente el personal: para que las personas que conforman el equipo puedan utilizar de la mejor manera los recursos disponibles y desempeñar de la forma más adecuada las tareas, deben tener formación para ello. En caso contrario, nos encontraríamos que no podrían desarrollar al máximo su talento y, además caerían en cierta desmotivación. Toda persona siempre quiere poder aprender y mejorar su posición, y la formación es fundamental para ello.
  • Fomentar un buen ambiente de trabajo: que la relación entre los compañeros sea correcta es imprescindible para asegurar que existirá un clima de cooperación y colaboración entre ellos. La mayoría de resultados dependen de la colaboración y el trabajo en grupo. Por lo tanto, si entre ellos la relación no es buena, es más complicado que se trabaje con total rendimiento. Además, el conocimiento de uno puede servir para el trabajo de otro. Si esta circulación, consecuencia de una mala relación entre miembros, no circula, se estanca.
  • Disponer de todas las novedades en el campo tecnológico: para conseguir captar a las personas con más talento del sector, es clave tener los equipos que se consideran más modernos y dinámicos en el sector. De esta forma, los profesionales más interesados en ello sentirán atracción para trabajar con ello y también entenderán que es una empresa que invierte y que se preocupa para maximizar su valor.
  • Separar la globalidad de la actividad en pequeños procesos: intentar entender una empresa y todo funcionamiento en su globalidad significa, realmente ser consciente de todos los procesos que se realizan y cuáles son los perfiles más adecuados para cada uno de ellos. Si la compañía consigue la máxima productividad y rentabilidad en cada procedimiento, tendrá como resultado también la máxima productividad en su globalidad.
  • Negociar con distintos proveedores: el aprovisionamiento representa una parte muy importante de los costes totales que hay que afrontar. Por lo tanto, es imprescindible conseguir del proveedor unas condiciones ventajosas en términos de calidad, servicio, tiempo de entrega y coste. Aun así, hay que ir con cuidado con no apretar en exceso, ya que si ello pasa puede ocurrir que el proveedor no nos acabe sirviendo de acuerdo con los estándares deseados. Para ello, hay que tener presentes distintos proveedores por si acaso en algún momento el servicio no es el esperado y, así, no sufrir roturas de stock o pérdidas en calidad.
  • Asegurar un ahorro en forma de recursos propios: la empresa debe vigilar que su endeudamiento no supere la cantidad de recursos propios que tenga. Aunque es normal que los inversores quieran un máximo rendimiento de su capital, es prioritario asegurar a medio y largo plazo la pervivencia de la empresa y, a la vez, las inversiones. Por lo tanto, hay que dedicar una parte de los beneficios a reservas más allá de las legalmente estipuladas.
  • Reducir al máximo los gastos financieros: si el endeudamiento es reducido, también lo serán los gastos financieros a soportar. Igualmente, hay que vigilar con qué entidad se trabaja y cuáles son las comisiones que se están pagando por varios aspectos. En caso de ser muy elevadas, cambiar. 
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