Comercio electrónico, diferencias entre B2B, B2C y C2C

El mundo del comercio electrónico no se basa únicamente en el característico modelo estándar “Empresa-Cliente final”, pues pueden existir variaciones con sus propias peculiaridades dependiendo de quienes sean los actores presentes.

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Vamos a echar un vistazo a las principales opciones:

Comercio B2C – Business to Customer

En los últimos años el canal de ventas que ha abierto Internet a las empresas es increíble, pues mientras antaño todo debía centrarse en promocionar los locales de una marca repartidos por la geografía, a día de hoy, e independientemente en donde se esté, simplemente hay que enfocarse en la web de la compañía. Y claro está que ello ha permitido a los clientes acceder de manera más sencilla a los productos. Cuando el vendedor es una empresa y el comprador un particular es que empleamos el término B2C (Business to Customer – Empresa a cliente).

Se trata del método más extendido de la red, pues lógicamente ambas partes son las naturales en las relaciones comerciales (existencia de un actor productor y uno consumidor); y a decir verdad muchos son los ejemplos que podría poner, pero quizá como estandarte estarían las webs de empresas como El Corte Inglés, Ikea o Leroy Merlin. Compañías que han empleado las opciones que les da la red para dirigirse directamente a sus clientes de una forma cómoda y eficiente.

Es más, este modelo de negocio tiene ciertas características que lo hacen más interesante que a su homónimo tradicional de toda la vida. Por ejemplo, ¿qué pasaría si necesitáis comprar un libro, la cesta de la compra o una máquina de afeitar eléctrica en el mundo físico? Pues una de dos, que o bien vais a diversas tiendas o bien a una gran superficie a buscar y perder el tiempo; mientras tanto en el mundo online podréis hacerlo todo en cuestión de cuatro clics. De igual manera no tendréis que esperar la cola para pagar, pues el pago es inmediato, y además no tendréis que andar llevando pesos a casa, pues os lo llevarán. Interesante el B2C, ¿verdad? ¡Es el futuro!

Comercio B2B – Business to Business

Si bien el comercio electrónico se ancla básicamente entre empresas y particulares también existe una alternativa de negocio para aquellas compañías que se lancen al mundo digital, y especialmente para las que sean fabricantes (de productos o servicios). Se trata de un comercio online realizado entre empresas.

Las compañías, para poder funcionar, obviamente necesitan proveedores. Por ejemplo una papelería necesitará comprar el papel, los bolígrafos o las grapas a un mayorista; de igual manera un restaurante necesitará comprar la comida a un mayorista o fabricante; y en el mundo de los servicios igual, por poner un ejemplo un despacho de abogados necesitará contratar el marketing o diseño web. Este tipo de relaciones, hasta ahora, siempre se habían dado bajo la típica estructura de comercial o visitante de negocios, pero a día de hoy, y gracias a la centralización del mundo digital en los buscadores, cualquier empresa puede encontrar tiendas online de mayoristas o fabricantes donde adquirir lo que requiera, y encima sin compromisos y pudiendo comparar fácilmente entre diversas opciones. Y además, como también pasa en el comercio B2C, las posibilidades de acceder a los mercados internacionales son muy sencillas. ¿Por qué no comprar el material de la papelería a un proveedor chino? Total, al final todo viene del mismo lugar; y si el sistema B2B da la posibilidad de evitar intermediarios, pues mejor margen.

Un ejemplo claro de este tipo de comercio sería un mayorista de recambios de camiones. ¿Qué particular va a comprar el cigüeñal de un tráiler? Pues eso.

Comercio C2C – Customer to customer

Para que haya comercio hace falta un comprador y un vendedor, ¿verdad? Pero, ¿son necesarias las empresas para ello? Pues no del todo, puesto que un vendedor puede ser cualquiera. ¿Acaso si vendéis la bicicleta que tenéis en el garaje no os convierte eso en vendedores? Pues en ello se basa esta modalidad de comercio electrónico. El Customer to Customer (Cliente a cliente) básicamente hace relación a aquellas compra-ventas realizadas entre particulares.

Ahora bien, esta modalidad de comercio electrónico tiene la característica de que los productos que comercia son usados. ¿Por qué? Pues porque si se realiza una actividad económica de manera habitual, por definición se es un autónomo o empresa, y ya nos estaríamos saliendo del ámbito. De ahí que este modelo de comercio electrónico principalmente se de en plataformas de subastas como Ebay, o de clasificados como Mil anuncios y similares. Y bueno, de la definición de “productos usados” podríamos excluir a aquellos que presten servicios, como podrían ser las “chapuzas domiciliarias” y demás. Pero claro, ahí los límites están un poco difusos, pues habría que ver donde queda la separación entre particular y empresa (o autónomo).

Se trata de una modalidad de negocio que tiene el aspecto positivo de ofrecer mejores precios y mayor surtido, pues aquí nadie se limita a las temporadas. Se vende lo que se tiene, sea de cuando sea. Ahora bien, también hay un problema, y es que el índice de estafas es mucho más elevado. Pero bueno, tampoco es como para alarmarse, pues siempre hay maneras para evitar ésto. Ahí van unos consejos al respecto:

  • Hay que fijarse en que el producto tenga buenas fotografías (que no sean genéricas o de catálogo) y una ficha informativa completa.
  • Siempre debe haber una manera para contactar con el vendedor a fin de poder pedir más información.
  • El medio de pago NO debe ser Western Union. Éste es un medio de pago que da pie a las estafas al no dejar rastros de la operación. Si el vendedor es extranjero se realiza el pago mediante transferencia bancaria o Paypal.
  • Si se trata de un sitio con sistema de calificaciones hay que fijarse en las mismas para ver y considerar las experiencias que han tenido otros usuarios con esta persona.
  • Si compráis arte o algo por el estilo solicitad un certificado de autenticidad. Y si es un reloj o algo similar que pueda ser falsificado que os muestren el ticket o factura de compra.
  • Si compráis un electrodoméstico sabed que el vendedor debe ofreceros, por ley, una garantía de seis meses. A no ser, claro está, que venda el artículo especificando que no funciona o que es para piezas.
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