Chema Larrea es emprendedor y cofundador de Qhaceshoy?

Chema Larrea: De funcionario a empresario por la vía del lean startup

Para algunos ser funcionario puede ser la máxima aspiración en la vida, pero no para Chema Larrea, quien siendo empleado público decidió dejar la seguridad y el confort de su antiguo trabajo para adentrarse en el incierto mundo del emprendimiento.

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El porvenir emprendedor de Chema Larrea comenzó despejarse un día cualquiera cuando paseando por los pasillos de la Universidad Politécnica de Madrid, donde colaboraba, vio un cartel que anunciaba un concurso de ideas.



Precisamente, Chema, ingeniero informático de formación, tenía en ese momento varias ideas en la cabeza, de las que una sería seleccionada para participar en la primera fase de este concurso, que consistía en un programa de emprendimiento, en el que le enseñarían a desarrollar un proyecto empresarial.



“Yo no tenía ni idea de lo que era emprender”, confiesa nuestro interlocutor, quien en seis meses tendría que presentar su propio plan de negocio para competir con el de los demás.



Fue en un viaje en coche con su amigo y actual socio David Shaikh, también ingeniero informático, cuando este último se sumaría al proyecto, para entre los dos conseguir posteriormente ganar el primer premio.



Chema y David se llevarían el concurso con una idea llamaba Airticket: una app de validación de entradas. Esta aplicación para móviles validaba o “rompía” virtualmente las entradas de espectáculos, como cuando vamos al cine y el acomodador nos corta una parte del ticket. La propuesta de estos dos emprendedores era ahorrarse el papel de las entradas y que los revisores pudieran validarlas directamente desde el móvil del usuario.



Con los 3.000€ del premio, Chema y David montaron su primera empresa en torno a Airticket, una app ya diseñada sobre el papel, pero que faltaba por desarrollar.



Nos compramos dos libros de programación, uno para iOs (sistema operativo de Apple) y otro para Android y en un puente de la Constitución, en ocho diez días, desarrollamos la aplicación”, comenta Chema, quien a continuación comenzaría la labor comercial de la empresa, ofreciendo el producto a promotores, salas de espectáculos, ticketeras online (entradas.com, ticketmaster…).



“Era un negocio business to business, pero dirigido al usuario final, de manera que las ticketeras lo pudieran utilizar”, añade el fundador de Airticket, proyecto que finalmente no fructificaría ante la falta de interés por parte de sus clientes objetivos.



Después de muchas reuniones vimos que nos daban largas, porque a ellos no les suponían una ventaja competitiva”, comenta Chema, quien por lo menos ya sabía lo que era emprender. Anteriormente, Airticket incluso había ganado el premio 2011 de la Feria Internacional de Servicios y Soluciones TIC para Empresas SIMO, pero ya habían decidió desechar el proyecto, porque veían que por muchos reconocimientos que recibieran seguía sin haber tracción.



Su segunda tentativa empresarial vendría en seguida y de la mano de un amigo de la infancia, quien recién llegado de Harvard le propuso emprender juntos, pero aplicando la metodología Lean Startup, muy popular en los ecosistemas emprendedores de Estados Unidos. “Esta filosofía no te asegura el éxito, pero minimizas los riesgos y el gasto”.



Este amigo sólo les pondría una condición a Chema y a David: dejar el trabajo para dedicarse al 100% a la empresa. Chema no dudaría mucho y renunciaría a su trabajo en La Casa de la Moneda, para entregarse por completo al mundo empresarial.



En esta ocasión probarían fortuna con una nueva aplicación: Palyque, una app de geolocalización por cercanía que localizaba a las personas que se encontraban a tu alrededor para que pudieras chatear con ellas.



Esta vez la apuesta fue mayor, con oficina, empleados e inversión externa, pero se olvidaron de los más importante: aplicar el lean startup, lo que a lo postre significaría la ruptura entre los socios.



En este sentido, Chema comenta que siempre estaban pivotando. Dando vueltas sobre las mismas ideas y sin sacar nada al mercado. Después de ocho meses de trabajo, nuestro interlocutor pensó que ya era hora de probar. Sin embargo, el tercero en discordia nunca llegó a verlo claro y se negaba a lanzar nada hasta que todo estuviera perfecto.



En este punto la ruptura entre Chema y David por un lado y el tercer socio por otro, ya era total. Por lo que los dos primeros decidieron vender su parte y probar suerte con un tercer proyecto. “El bicho del emprendimiento ya nos había picado”, confiesa Chema.



Más adelante, esta pareja de emprendedores retomarían la idea original de Airticket, con la que acudieron Tetuan Valley, una pre aceleradora donde te ayudan a conseguir en seis semanas un producto mínimo viable.



Su conocimiento del mercado del ticketing más lean startup “puro y duro” dio como resultado Qhacehoy? Una app que ofrece entradas de espectáculos con sólo 24-48 horas de antelación y con la que están revolucionando el sector.



Contada ya la historia, Chema reflexiona sobre los errores cometidos, y lo aprendido al respecto, como que “una startup tiene que resolver un problema, y no uno cualquiera, sino el más gordo del cliente, y nosotros no lo hacíamos”, confiesa sobre su primera empresa, que nunca llegó a pasar de ser una buena idea.



En segundo lugar Chema habla de tener la cabeza fría frente a las alabanzas, que te pueden nublar el juicio. “Hay que encontrar gente que te diga lo que de verdad piensa. Parece que a todo el que emprende hay que decirle lo bien que lo hace, y yo creo que no es así. Hay que emprender bien. Tirarse a la piscina, pero antes asegurarse de que tiene agua. Mucha gente se tira sin comprobarlo antes”, añade.



Otro consejo para navegantes es el de “mucho cuidado con los socios”, en los que hay que poder confiar. Asimismo, los compañeros de viaje tienen que ser “gente sincera y formada, pero principalmente sincera”.



Una última lección extraída de su experiencia son los “se me ha ocurrido”, denominó Chema.  “Se me ha ocurrido que podemos hacer esto, vamos a hacerlo. No, primero hay que analizar que tenga sentido, analizar los costes y los riesgos de beneficio. No hacer por hacer. Eso solo igual al principio. Después hay que hacer pequeñas pruebas para ver que tiene sentido. Mini lean startups para ver que tiene sentido”, concluye.