Aprueba el 88% de las solicitudes

Bravo Capital financia 300 millones de euros el primer año

Bravo Capital ha concluido su primer año fiscal con más de 300 millones de euros en operaciones financiadas. Esta empresa especializada en ofrecer fondos a empresas e instituciones ha aprobado un 88% de las 1.286 operaciones de financiación solicitadas durante 2014.

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La mejora de la situación de las empresas españolas durante el pasado año y el interés de los empresarios por diversificar sus fuentes financieras ha ayudado a las ventas de Bravo Capital, así como la necesidad de complementar el crédito bancario que, aunque ha crecido, no logra cubrir completamente las necesidades financieras de las mercantiles.



De los 303,2 millones de euros financiados en 2014, un total de 231 millones corresponden a programas de pagarés, mientras que las operaciones de factoring supusieron 68,1 millones de euros y el descuento de pagarés alcanzó los 4,1 millones de euros.



Bravo Capital centra su campo de operaciones en financiar el capital circulante de las empresas con servicios de ‘direct lending’ con un plazo medio de unos 90 días, aunque ya trabaja en ampliar su gama de productos financieros para este mismo ejercicio. “Prestamos a las compañías el dinero que necesitan y cuando lo necesitan", afirma Mar Turrado, directora general de Bravo Capital.



Con esta misión, la empresa financiera ha logrado terminar 2014 con un 0% de morosidad en su cartera crediticia.



La cartera de clientes de Bravo Capital alcanza las 100 empresas en sólo un año de vida. El sector de la alimentación es el que tiene un mayor peso, con un 30% del total, a poca distancia de las empresas de ingeniería, con un 27%. Les sigue la construcción, con un 15%. La clientela de la financiera se completa con mercantiles de sectores como el audiovisual, la energía, el transporte y el textil.



Bravo Capital busca convertirse en un aliado de las empresas españolas a la hora de diversificar sus fuentes de financiación. Turrado explica al respecto que “es un proceso que gran parte del tejido empresarial español no ha interiorizado todavía”, pese a que “las compañías no pueden depender ni solo de la banca ni solo de inversores”.