Belluga Gourmet comercializa todo tipo de productos procedentes de la oliva de Segorbe (Castellón)

Belluga Gourmet y el renacer de los negocios en el entorno rural

El resurgimiento de los negocios en el entorno rural es una realidad cada vez más visible, y buena muestra de ello son Belluga Gourmet, una empresa familiar ubicada en la localidad castellonense de Segorbe, donde elaboran todo tipo de productos procedentes de la oliva local, la variedad  Serrana de Espadan.

Belluga Gourmet y el renacer de los negocios en el entorno rural Gama de productos Belluga Gourmet/ Foto: Belluga Gourmet
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Hay gente que está volviendo de la ciudad y que está volviendo a abrir negocios”, aseguró Teresa Blasco, quien junto a su marido, José Luís Calpe, decidieron a finales de 2009, y en plena crisis, fundar su propia empresa.



“En los pueblos es más fácil y más barato criar a una familia y hoy en día con internet estás conectado con cualquiera en cualquier sitio, por lo que no es necesario vivir en la ciudad”, afirmó Teresa



Belluga Gourmet nace de la pasión por el campo y sobre todo por la aceituna, ese fruto del olivo tan apreciado en todo el mundo, y pieza clave sobre la que se sustenta la dieta mediterránea.



Lo que aporta este aceite, no lo aportan otras grasas para cocinar”, manifestó Teresa, que nos habló de los beneficios de este líquido para el sistema circulatorio, el sistema óseo y el sistema digestivo, así como su alto contenido en vitamina E, tan favorable para nuestro organismo.



En Belluga Gourmet son conscientes de todas las propiedades de la oliva, y por ello elaboran con ella diferentes productos artesanales, como por supuesto aceites de oliva virgen y virgen extra, además de cosméticos, patés, mermeladas e incluso golosinas.



“Todos los productos que nacen derivados del aceite son muy saludables, como por ejemplo las golosinas, que en lugar de llevar una base de petróleo - que es lo habitual – lleva una base de aceite de oliva.



A pesar de llevar abiertos poco tiempo, sus productos están teniendo una buena acogida, nos confesó Teresa, que también hizo hincapié en el hecho de que sus artículos estén teniendo mejor aceptación en el extranjero que en el mercado nacional.



Este negocio es un claro ejemplo de la filosofía “piensa local, actúa global”, haciendo una “ardua labor de exportación” para llegar a países bastante lejanos como Suecia o Noruega.



Por otro lado, Teresa nos reveló que el comercio electrónico no es la panacea de las ventas, aunque “la cosa sí que va funcionando”. Un dato curioso es que el país donde mejor está funcionando es Alemania, quizás porque allí ya está más implantada la costumbre de la compra online.



Para terminar, nuestra protagonista nos descubrió el secreto para sobrevivir a la crisis: “mucha, muchísima imaginación y muchísimo trabajo. El pequeño empresario no trabaja cinco días a la semana ocho horas. Se trabajan siete días a la semana y lo que haga falta”.