La entidad ha ajustado su red de oficinas y su plantilla y ha vuelto a beneficios

Bankia, dos años de transformación

Bankia cumple este miércoles dos años del inicio de su transformación. Ha salido de los números rojos aunque encara aún importantes retos para lograr devolver la multimillonaria ayuda pública que recibió.

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José Ignacio Goirigolzarri asumió la presidencia de Bankia tras la dimisión de Rodrigo Rato, que decidió que su marcha era lo más conveniente y consideró que su sucesor era en esos momentos la persona adecuada para liderar el proyecto durante los próximos años.

Desde entonces, la entidad no sólo ha vuelto a beneficios sino que ha ajustado su red y plantilla al máximo y gracias a la nueva gestión ha ido mejorando márgenes trimestre a trimestre.

La llegada de Goirigolzarri sirvió para renovar íntegramente el consejo de administración de Bankia con candidatos con un perfil más profesional y sin ningún vínculo con la política, pero también para asumir que el grupo necesitaba sanear su balance, lo que finalmente se tradujo en una inyección pública de más de 22.400 millones.

Pero como Bankia no era la única entidad que necesitaba fondos públicos, España se vio abocada en el verano de 2012 a pedir una ayuda de hasta 100.000 millones a sus socios europeos, que exigieron a cambio crear un "banco malo" que se hiciera cargo de buena parte de la carga inmobiliaria de las entidades que recibieran ayudas.

Bankia utilizó el dinero recibido para sanear su balance y poner a precios de mercado sus inversiones, hasta entonces sobrevaloradas, lo que le generó pérdidas de más de 19.000 millones en 2012. A partir de ahí y tras el traspaso de 22.300 millones en activos tóxicos al banco malo, el grupo se centró en mejorar sus ingresos y reducir sus gastos, lo que logró con el cierre de más de 1.000 sucursales, un 38,5 % de su red, y la supresión de 6.000 empleos -4.500 directos y 1.500 vía externalizaciones-.

Por otro lado, el canje por acciones de las preferentes emitidas por las cajas que dieron lugar a Bankia también ayudó a que el grupo aumentara su capital, que alcanza ya el 13,54 %, según criterios de la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés).

Ahora que el banquero lleva ya dos años al frente de la entidad, puede medirse el grado de cumplimiento de los compromisos adquiridos con Bruselas, según los cuales el grupo ganaría 3.100 millones en tres años, desde 2012 a 2015. Hasta la fecha, en cinco trimestres, los beneficios se elevan a 1.068 millones de euros, porque a los 818 millones obtenidos en 2013 hay que sumarle los 250 que ganó en los tres primeros meses de 2014.

En cuanto a la reducción del balance, el plan estratégico de la entidad preveía que la matriz se deshiciera de casi 57.000 millones entre 2012 y 2015 y, a cierre de marzo, ha logrado ya el 77%. Al mismo tiempo, el banco ha ingresado casi 4.000 millones y ha generado 780 millones en plusvalías con la venta de participadas, entre ellas Iberdrola, NH Hoteles, Mapfre, Indra o IAG, y ha seguido impulsando el crédito, con especial foco en particulares y pymes.

En 2013 el objetivo de Bankia era conceder 10.000 millones y al final prestó casi 15.000, la misma cantidad que espera dar en 2014 para aportar financiación por 51.700 millones en tres años, a lo que contribuye que ya haya entregado más de 17.700. Una batería de datos que apoyan la vertiginosa revalorización de Bankia en bolsa y han servido para que el Estado haya empezado a recuperar 1.304 millones inyectados en el grupo, algo impensable en cualquiera de las otras entidades rescatadas.

Aun así sólo el tiempo dirá cuánto dinero es capaz de devolver el banco que espera poder dar dividendo el próximo año y seguir ganando en rentabilidad con el objetivo de que llegar al 10% sobre sus recursos propios en 2015.