La familia Bacardí salió de Sitges para instalarse en Santiago de Cuba

Bacardí: la historia detrás del murciélago

Sitges, independencia, Cuba Libre, ley seca, revolución y exilio. Estos seis epígrafes podrían resumir a grandes rasgos la cronología de la compañía de bebidas alcohólicas Bacardí, fundada en Santiago de Cuba en 1862.

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Sitges



Esta localidad barcelonesa fue la que vio nacer en 1814 a Facundo Bacardí Massó, fundador de Bacardí, empresa que en la actualidad dirige la sexta generación de la familia.



Facundo era hijo de un albañil que en 1830 emigro a Cuba junto a su familia, para establecerse en la ciudad de Santiago de Cuba. Durante diez años, Facundo aprendió el oficio de comerciante, hasta convertirse en importador de vinos. En 1843 se casó con Amalia Victoria Moreau, un hecho relevante, más allá de que fuera la madre de su descendencia, y es que Amalia, que procedía de una familia adinerada, fue quien puso el capital para montar su primer comercio, conocido como Facundo Bacardí y Compañía.



Fue Amalia también quien propuso que un murciélago fuera la imagen representativa de la compañía. Según cuenta la leyenda familiar, Amalia observó un día a unos murciélagos salir del almacén, en su opinión un símbolo de buen augurio, por lo que se decidió que este mamífero fuera el emblema del negocio.



En 1852 Facundo empezaría a experimentar con el proceso de destilación del ron, para obtener una bebida más suave. Hasta la fecha, el ron que existía era un aguardiente de caña de azúcar fuerte y áspero, alejado de los gustos más sofisticados de las clases medias emergentes.



Después de diez años perfeccionando su técnica de destilación, el 4 de febrero de 1862 Facundo creó la compañía Bacardí, que ha conseguido subsistir hasta nuestros días. Bacardí fue el pionero de este estilo de ron, fijando los estándares de producción actuales.



Independencia



En 1868, seis años después de que se constituyera Bacardí, Cuba empezó la primera de sus tres guerras de independencia contra España. En aquel momento, los hijos de Facundo, José, Emilio y “Facundito”, que ya eran parte importante del negocio familiar, se decantaron por la causa independentista, lo que ocasionó que la empresa tuviera algunos problemas con las autoridades.



Emilio Bacardí Moreau se involucró plenamente en el conflicto, apoyando a esta empresa bélica con todos los fondos que podía, lo que provocó su ingreso en prisión en un par de ocasiones. Después de la guerra, el general estadounidense Leonard Wood - Estados Unidos tomó parte en el conflicto con motivo del hundimiento del Main- nombró a Emilio Bacardí Moreau Alcalde de Santiago de Cuba. Posteriormente, Emilio  se convertiría en el primer Alcalde de Santiago elegido libremente por el pueblo santiagueño.



Cuba Libre



Según cuenta la cultura popular, el combinado de nombre Cuba Libre fue creado una tarde de agosto de 1900, cuando soldados americanos, desplazados a Cuba para luchar contra los españoles, se reunieron en el Bar American de la Habana para tomar un trago. Fue al capitán Russell a quien se le ocurrió mezclar la bebida americana más popular, la Coca Cola, con su homóloga cubana, el ron Bacardí, a las que les añadió hielo y un poco de limón exprimido.





El resto de soldados decidieron imitar a su capitán y pidieron una ronda para todos. Fue en este momento cuando el grupo sugirió un brindis: “Por una Cuba libre”, inventando sin saberlo uno de los cócteles más famosos y consumidos del mundo.



Ley Seca



En 1919, la Ley Volstead, o como se la conocía más comúnmente la Ley Seca, prohibió la venta, importación y fabricación de bebidas alcohólicas en los Estados Unidos, circunstancia que los cubanos, y la familia Bacardí aprovecharon para invitar a sus amigos americanos y organizar legendarias fiestas, donde por supuesto nunca faltaba el ron.



“Todos venían… deben de haber sido, miles y miles de personas viajando a Cuba sólo para pasar el fin de semana en La Habana, ya sabes, bebiendo y viviendo la fiesta sin el riesgo de ser arrestado por beber. Y eso de ir a Cuba de fiesta se convirtió en una moda”, explica Manuel Cutillas, miembro de la quinta generación de la familia Bacardí.



“Cuba se convirtió en el parque de Estados Unidos. Los primeros vuelos internacionales de Pan American fueron a La Habana. La Habana tenía una vida nocturna muy activa, como en el famoso club Tropicana. Nunca había existido algo así en Estados Unidos, ni siquiera en los Casinos”, comenta Francisco Carrera-Justiz, miembro también de la familia.



En aquel momento, no sólo estaba prohibido vender y beber alcohol en Estados Unidos, sino también hacer publicidad de estas bebidas. Para saltarse esta prohibición, Bacardi repartía entre los turistas americanos postales en las que se promocionaba la actividad nocturna de la isla, y por ende el ron Bacardí, la bebida de moda del momento. El Bar Bacardí en la Habana fue el lugar de reunión para famosos y turistas, secos de alcohol.



Por otro lado, aunque el gobierno del dictador Fulgencio Batista anunció que respetaría los derechos de la industria estadounidense y el comercio cubano, las amenazas de nacionalizar Bacardí, impulsó al presidente de la compañía de entonces, Pepín Bosch, a transferir la propiedad intelectual y la fórmula secreta fuera de Cuba, lo que posteriormente salvaría a la empresa.





Revolución



La corrupción del gobierno Batista propició la revolución cubana, liderada por Fidel Castro, quien en 1959 derrocaría al militar. La compañía Bacardí apoyaría inicialmente a Castro, sin embargo, este entusiasmo se convertiría en odio hacia el guerrillero, contra quien siguen luchando en la actualidad.



Fue el 14 de octubre de 1960 cuando el nuevo Gobierno cubano expropió todas las empresas privadas, ya fuera nacionales o extranjeras. Aquel día, miembros del ejército se dirigieron a las oficinas de Bacardí en la Habana, aunque su sede se encontraba en Santiago de Cuba. Este error permitió que la familia destruyera la cepa de levadura secreta utilizada en la elaboración de su ron.



Exilio



Después de la Revolución cubana, la compañía se trasladó a Puerto Rico, desde donde todavía realiza la mayoría de sus operaciones. Asimismo, Bacardí tiene oficinas en Estados Unidos, además de fábricas en México.



Las fuerzas gubernamentales no sólo confiscaron todos sus activos, sino que además se intentaron apropiar del nombre de la marca, comenzando a elaborar ron de nuevo, y comercializándolo bajo el mismo nombre.



Por su parte, Bacardí puso rápidamente en marcha su maquinaria publicitaria, para avisar a sus clientes de la estafa, y para asegurarles que la receta secreta seguía en manos de la familia.



Lejos de vencer a la compañía, la revolución cubana precipitó su crecimiento, convirtiendo a Bacardí en una de las marcas líderes del mercado mundial. El contencioso entre el Gobierno Cuba y Bacardí sigue abierto, sin embargo la familia no renuncia a volver algún día a la isla, como el murciélago que vuelve a su cueva.