Un grupo de consultores se aventura a mostrar cómo cambiará la economía y cómo deberán responder las empresas

Así serán los negocios en 50 años

¿Quieres conocer qué cambios afrontarán las empresas en el próximo medio siglo? ¿Cuáles son las tendencias mundiales que afectarán a la forma de hacer negocios? Un grupo de consultores se han propuesto responder a estas preguntas y la realidad, radical y en algunos puntos temible, pueden obligar a los directivos y empresarios a repensar sus organizaciones.

Así serán los negocios en 50 añosAsí serán los negocios en 50 años
  • linkedin
  • google+


Estos consultores de McKinsey han realizado un ejercicio de gestión de intuición para echar un vistazo al mundo económico que no espera en 50 años y que su visión inspire los cambios que deben adoptar las empresas. Éstas son las tendencias que transformarán la economía:

 



  1. Dinamismo de los mercados emergentes. Los países emergentes están sufriendo dos revoluciones simultáneas: industrial y urbana. En 2009, por primera vez en las historia, estás naciones en desarrollo aportaron más a la economía mundial que los países desarrollados.


    Este cambio en el equilibrio económico hará que 2.000 millones de personas se sumen a la economía de consumo y que aparezcan en escena multinacionales que tienen como base mercados emergentes muy potentes. Por ejemplo, en 15 años, China tendrá más grandes empresas que Estados Unidos y Europa.

     


  2. Tecnología y conectividad. La tecnología está en la base del desarrollo económico desde la Revolución Industrial. Sin embargo, hoy en día, la capacidad computacional se multiplica cada poco tiempo. Esto significa que estamos a la puerta del nacimiento de la inteligencia artificial que, acompañado de los grandes flujos de datos mundiales, significar un gran salto hacia delante para los negocios.


    Antes los gestores pensaban en la tecnología como un generador de ahorro de costes. Ahora la tecnología lleva a los negocios a crearse y alcanzar escala mundial en muy poco tiempo. Esto da ventaja a los emprendedores sobre las multinacionales, debido a la rapidez y flexibilidad de sus negocios frente a empresas asentadas.

     


  3. Envejecimiento de la población. En 50 años, el envejecimiento de la población ya no será sólo un problema de Occidente. El déficit demográfico se extenderá a China y buena parte de Latinoamérica. Estas economías necesitarán un ‘boom’ en su productividad para mantener los niveles de consumo y crecimiento.


La gran colisión



Estos cambios económicos y políticos para la economía suponen grandes transformaciones en la estructura de la oferta y la demanda mundial.



En la parte de la demanda, conforme las economías emergentes vayan volviéndose más ricas les será más difícil actuar como simples fabricantes de bajo coste para la exportación, lo que obligará a depender del consumo interno en mayor medida en vez. Así será más difícil para los consumidores occidentales disponer de una gran variedad de productos baratos como hasta ahora.



Respecto a la oferta, las economías emergentes siguen siendo menos productivas que las occidentales pese a las fuertes inversiones en capital. Estos mercados tendrán más dificultades en esta carrera conforme sus economías se vayan orientado hacia el consumo y los servicios.



Qué cambios deben implementar las empresas



Estos profundos cambios hacen muy difícil prever cuál será el resultado de la transformación de la demanda y la oferta mundiales. Con todo, los consultores de McKinsey se atreven a avanzar una serie de implicaciones fundamentales sobre los negocios en el próximo medio siglo:



 



  1. Establecer una dirección estratégica. Anticiparse y reaccionar de forma agresiva a los cambios económicos será cada vez más importante en una economía tan volátil. Las empresas deberán ser capaces de monitorizar tendencias.

     

  2. Creación de equipos fuertes.


    a. Tecnólogos. La tecnología dejará de ser una línea de inversión y se convertirá en un elemento imprescindible para cualquier estrategia. Así, necesitarán conocer cómo afectará cada nueva tecnología a cada línea de negocio. Es un argumento más para crear el puesto de Chief Technology Officer -Director de Tecnología-, encargado de supervisar la tecnología como elemento estratégico.


    b. Gestionar la nueva fuerza de trabajo. Las empresas deberán asegurarse de crean formas innovadoras de reinventar el trabajo en las organizaciones y de construir plantillas con las aptitudes necesarias para participar en los modelos de negocio impulsados por la tecnología.


    c. Repensar el uso de materias primas. La combinación de tecnologías de la información y nanotecnología provocará una revolución en el uso de los materiales, con aumentos de productividad considerables. Será necesaria la sustitución y optimización de materiales actuales, así como la virtualización de algunos procesos.

     


  3. Romper inercias. Resultará fácil para los líderes y sus organizaciones quedarse congelados ante la magnitud de los cambios necesarios para el éxito en el próximo medio siglo. Aquellos capaces de entender la profundidad y magnitud y la naturaleza radical de estos cambios y las oportunidades que abrirán serán capaces de rediseñar las corporaciones para competir en este nuevo mundo empresarial.