Aprende a emprender con formación

Emprender es una fórmula perfecta para crear empleo. Emprender supone la posibilidad de tener un negocio propio. Emprender permite dedicarse a una profesión que motiva. Estas y otras similares son ideas asociadas al emprendimiento, y se pueden considerar más o menos acertadas, según la opinión de quien las defiende.

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Como idea, el emprendimiento parece una misión sencilla: elegir el tipo de negocio, unos cuantos trámites burocráticos, buscar un local y ponerse a trabajar. Pero, la realidad sobre emprender es bastante más compleja así como los pasos que hay que dar.

Es cierto que el número de universitarios que dirigen sus estudios al Grado de Administración y Dirección de Empresas es alto, precisamente, porque una de las posibilidades que permite este tipo de formación es conocer el funcionamiento del emprendimiento desde dentro. Pero, ¿eso quiere decir que solo los universitarios pueden convertirse en empresarios?

Si fuera así, probablemente, el número de empresas sería mucho más reducido, sobre todo, de pequeñas y medianas empresas de carácter familiar o tradicional y que tienen que ver, por ejemplo, con profesiones o servicios básicos.

Existen autónomos que tienen estudios superiores, y los hay también que apenas tienen el graduado escolar, y no se puede decir que el negocio de los primeros sea mayor, en volumen o beneficios, que el de los segundos. Aunque, sí que es cierto que, un buen empresario es aquel que conoce a la perfección en funcionamiento de su negocio, no solo desde el punto de vista de la actividad que se desarrolla, sino también en otros aspectos esenciales de la empresa y sin los cuales es difícil que esta funcione.

Formación para aprender a emprender

La formación para emprender no es algo nuevo, pero sí que es verdad que en los últimos años han aumentado las posibilidades para acceder a cursos de lo que se podría denominar “Aprender a emprender”.

En la formación para empresarios nuevos se podrían incluir varios tipos de cursos, algunos de ellos deberían ser, incluso “obligatorios” para cualquier emprendedor (no, aun no lo son).
 

  • Burocracia y trámites

Así es como se inicia una actividad empresarial: a partir de una serie de trámites burocráticos en la Seguridad Social y en la Agencia Tributaria, además de en el Ayuntamiento, en el Registro Mercantil…

Una vez que la empresa está en marcha, los trámites burocráticos no terminan y se mantienen durante toda la actividad. Conocer cuáles son y cómo gestionarlos es el primer paso para crear una empresa.
 

  • Finanzas

El dinero es importante para la empresa, pero no solo aquel que se tiene, sino también el que se invierte, el pasivo y el que corresponde a facturas pendientes. La gestión de las finanzas determina, en buena parte, el éxito de la empresa.
 

  • Contabilidad

No hace falta ser un experto en conocer los estados de cuentas, pero sí que es recomendable conocer cómo llevar las cuentas de la empresa para revisarlos y detectar en qué se gasta demasiado dinero y dónde se puede ahorrar, por ejemplo.
 

  • Planificar estrategias

De expansión, de crecimiento, de inversión, de marketing… planificar es el primer paso para que la empresa funcione a medio y largo plazo, y no hay nadie más interesado en ello que el emprendedor. Conocer cómo se desarrolla una planificación puede dar excelentes resultados.
 

  • Legislación sobre empresas

No importa que una empresa sea grande o pequeña, que tenga muchos trabajadores o solo un autónomo, todos los negocios están regidos por una legislación general que, en casi todos los casos, se completa con otras que atañen a gremios o sectores.

Conocerla ahorrará muchos trámites y, seguramente, algún que otro susto motivado por incumplimiento por desconocimiento.
 

  • Atención al cliente y comunicación

Cualquier negocio que presta un servicio tendrá que trabajar con clientes, o con proveedores, o con otras empresas. La comunicación, la escucha activa y las técnicas de persuasión son muy efectivas para mejorar y ampliar el negocio y conocerlas, por lo tanto, resulta un punto a favor.
 

  • Liderazgo

Ser el jefe no quiere decir ser el líder de la empresa. El liderazgo es una actitud, pero se puede aprender y mejorar. Este tipo de formación es útil tanto a la hora de contratar personal como de enfocar los objetivos que el empresario pretende alcanzar con su negocio.
 

  • ¿Cursos online o cursos presenciales?

Hasta no hace demasiado, la única forma de aprender era mediante cursos presenciales y, era esta una de las razones por las que muchos emprendedores eran reacios a la formación alegando “dificultad para conciliar el inicio de una actividad empresarial con asistir a clases”.

Por suerte, la formación online permite compaginar ambas cosas sin estar ligado a horarios estrictos, solo es cuestión de organizarse un poco y de tener fuerza de voluntad para acceder a los cursos.

La decisión final sobre si elegir cursos online o cursos de tipo presencial dependerá del emprendedor y de su forma de organizarse para aprender.
 

  • Conocer el funcionamiento de la empresa

Ser autónomo o empresario no quiere decir llevar a las espaldas todo el peso y todas las responsabilidades de la empresa. Aunque los cursos para emprender son recomendables como parte de la formación del emprendedor, se puede delegar en empleados que gestionen de una forma más completa esta tarea.

Pero siempre será de utilidad que el empresario sea capaz de entender las propuestas que se hacen, las dificultades inherentes en las planificaciones o los problemas que pueden presentarse a medida que la empresa se establece.

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