La alarma no suena hasta que las empresas corren serio peligro

Anticípate a los problemas y ¡salva tu empresa!

¿Cómo sabe un directivo, empresario, autónomo… que las cosas se han puesto complicadas en su negocio?, ¿cuándo es consciente? Según señala Salvador Martín, gerente de Back Office Consultores, la voz de alarma no se da hasta que ya no se puede hacer frente a los pagos y la sociedad “corre serio peligro”. 

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Al igual que a un enfermo le sube la fiebre, la falta de liquidez es un “síntoma de mala salud”, lo que no significa que el problema de la empresa es financiero, asegura este consultor, que se dedica a proporcionar soluciones empresariales para pymes.

En la gran mayoría de los casos, el aspecto financiero es consecuencia de problemas internos de diversa índole (organizativos, de producción, de recursos humanos o comercialización) y, en los menos, vienen provocados por una mala gestión financiera, debido a una deficiente planificación o por descompensación en los plazos de pago, comenta Martín.

Y ¿cuál es el problema?

"El empresario está en lo suyo, producir o vender, que es lo que sabe hacer. El resto (la gestión) lo reduce a gestión documental que la encarga a un asesor fiscal, cuya dedicación es llevar la contabilidad, normalmente falto de documentos que recoge en el último minuto para presentar las declaraciones fiscales y poco más”, explica este consultor. 

Muchas veces, el empresario sabe poco de contabilidad. Es capaz de leer un balance, “una vez al año”, para aprobar las cuentas o cuando llega el momento de presentar el impuesto de sociedades. “No conocen la contabilidad como herramienta de gestión y, por supuesto, pocos llevan la contabilidad presupuestaria, o sea, una mínima comparativa de lo que esperan del negocio y lo que realmente está siendo”, señala.

¿Qué habría que hacer para mejorar?

No es una tarea muy complicada, indica Salvador Martín, sencillamente habría que “copiar” de otras disciplinas. Si hablamos en términos de salud, ¿qué hace la medicina moderna?, ser preventiva. Pues eso, es necesario “aleccionar a los pequeños empresarios para que sean preventivos”.

El objetivo sería aprender a “leer su contabilidad al menos una vez al mes y no dejarlo todo en manos del asesor”, quién en muchas ocasiones, recibe la documentación de la firma tres días antes del plazo de presentación del IVA o de las retenciones.

Si la empresas fueran previsoras y realizaran un presupuesto de un ejercicio a otro, incluso copiando los resultados del año anterior y actualizando los números, cabría la opción de realizar comparativas y anticiparse a posibles imprevistos”, señalan desde B.O. Consultores.

Lógicamente, el escenario adverso que ha traído la crisis económica, “poco ayuda y es difícil de esquivar”, pero puede hacer menos daño a las empresas si han prevenido “posibles adversidades”, al estar pendientes de la situación real de la compañía. Esto último, permite anticipar decisiones cuando todavía “hay dinero en caja”.