Entrevista con Celia de Anca, responsable del centro para la Diversidad en IE Business School

“Antes, ser eficaz era suficiente para poder triunfar en una empresa”

Cuando Celia de Anca explica su punto de vista sobre la diversidad en el mundo empresarial lo hace conociendo la raíz del problema y una visión clara sobre la solución que habría que aplicar. Por ello, la responsable del Centro para la Diversidad en IE Business School ha sido incluida en la lista Thinkers50, ranking anual que recopila los pensadores de mayor prestigio en ‘management’ a nivel mundial.  

“Antes, ser eficaz era suficiente para poder triunfar en una empresa”Celia de Anca, responsable del Centro de Diversidad en la IE Business School
  • linkedin
  • google+


¿Qué significa para usted ser la primera mujer española en entrar en la reconocida lista Thinkers50?



No solo ser la primera mujer, incluso ser el primer español que está en la lista. Siempre es un honor y un prestigio, y una responsabilidad por otra parte.



¿Por qué cree que ha sido la escogida?



Me imagino que muchos de los que nos dedicamos a la gestión fundamentalmente lo que hacemos es escribir y difundir las ideas que escribimos y difundimos. Muchas de las personas que estamos en escuelas de negocio en el mundo académico, gran parte de nuestro trabajo consiste en pensar, desarrollar nuevos modelos y nuevas formas de entender la gestión y luego intentar difuminarlo. El mérito es ese, el haber desarrollado ideas, modelos nuevos y una capacidad de difusión en ámbitos internacionales.



¿A qué se dedica en centro para la diversidad de IE Business School?



En los últimos diez años, intentamos entender mejor lo que es, tanto el género como la cultura para el mejor desarrollo de la gestión y de los negocios interculturales. Se trara de intentar entender mejor la globalización y el papel, tanto de la cultura como de la mujer en la gestión de los negocios.



¿Qué valores aporta la diversidad en el sector empresarial?



Hoy por hoy entender mejor el mundo en el que nos movemos. Vivimos en un mundo cambiante en transición que es complicado de entender. En la medida que una entiende mejor la diversidad, también entiende mejor por donde nos estamos moviendo. Yo creo que ese sería el valor fundamental.



¿Todavía queda mucho para que la diversidad en las empresas cambie o mejore?



No es que cambie o mejore, hay que ir con los tiempos. Los tiempos están hablando de una globalización un poco distinta, antes ser eficaz era suficiente para poder triunfar en una empresa, ahora ser eficaz es algo que se da por hecho. Tienes que presentar muchas más innovaciones, nuevas ideas, nuevos mercados, nuevos clientes. Vivimos en un mundo confuso, entonces en la medida que nos tengamos que adaptar a los tiempos, tenemos que entenderlo mejor para poder funcionar mejor. No se trata tanto de una mejora o ‘peora’ desde el punto de vista de justicia social, sino justamente, hasta qué punto las empresas se están adaptando en el mundo en el que vivimos. En ese sentido, queda seguir avanzando como la hacen los tiempos.



La diversidad en las empresas ¿son sólo valores o aporta beneficios económicos?



Evidentemente aporta beneficios económicos. Una cuestión son las respuestas laborales. Vivimos en sociedades en las que la discriminación está prohibida por ley y eso es lo que hay que aceptar y eso es lo que ha decidido la sociedad. Ahora, más allá de una cuestión laboral y legislativa, el entender mejor la diversidad aporta más que beneficios, aporta la supervivencia. Una empresa actual que no sepa vender o comprar incluso que no sepa moverse en el mundo global va a desaparecer. En la medida en que la diversidad tanto sea de género, de cultura, de modo de pensar distinto, de edades, se sepa gestionar e integrar dentro del día a día de la empresa, entonces podrá sobrevivir. Mucho más incluso que solamente obtener un beneficio en concreto a corto plazo. Es la supervivencia a medio plazo.



¿Cree que para que una empresa tenga éxito debe tener diversidad?



Depende. Si tú estás en un mercado muy localizado con los clientes leales y no quieres cambiar, pues no necesariamente. Ahora, si quieres moverte en un mundo más global e intentar innovar y cambiar, en la medida en que vamos cambiando, pues definitivamente sí.



Como Directora del Centro saudita español de Economía Islámica y Finanzas en Business School, ¿en qué centra su actividad?



El centro lleva la diversidad en muchos aspectos. Parte de la diversidad es entender nuevas formas de comunidades que están surgiendo en el mundo. En estas nuevas formas de comunidades las finanzas tiene mucho que ver. No solamente son empresas que contratan personas distintas, estamos hablado de maneras de financiar los negocios diferenciales. En ese sentido, las finanzas islámicas es un nicho creciente en el mundo financiero, son comunidades de valores en las cuales quieren financiarse según sus valores. Todo lo que son las finanzas islámicas, las finanzas éticas, separan nuevas formas financieras que tiene mucho que ver con los valores que aportan a una comunidad determinada. La idea es que en el mundo que estamos moviéndonos, cada vez más, las comunidades tienen una importancia, no solamente a la hora de elegir un trabajo, también en el momento de poder financiar una empresa. Las finanzas islámicas representan una parte del mundo con mucha liquidez y eso también es muy importante.



¿Qué negocios pueden hacer los empresarios españoles en el mundo árabe?



Ya lo están haciendo. Las empresas españolas presentes en Arabia Saudí crecen cada día. Otros muchos proyectos se están aprobando. Las empresas van a Marruecos desde hace muchos años y cada vez, con mayor éxito. En el momento en el que la empresa española empieza a cambiar, a ir hacia la exportación –sobre todo como resultado de la crisis- pues el mercado más cercano es el árabe, que por otra parte es el que más liquidez tiene en la región del golfo.



¿Existe algún tipo de sector que se acentúe sobre el resto?



Depende. Por ejemplo en Marruecos las empresas de turismo están desde hace una década desarrollando proyectos turísticos importantes como hoteles. En el Golfo, quizás sean más las empresas de infraestructuras, en concreto, la ingeniera es la que está despuntando, dependerá un poco de los mercados y de dónde se estén desarrollando mejor. Las de energías renovables también, incluso las más alternativas. Esos serían los sectores más relevantes.



¿En qué se diferencia la creación y gestión de una empresa árabe con una española?



Lo primero es entender que el mundo árabe son muchos mundos. No tiene nada que ver Marruecos con Arabia Saudí, el mundo árabe no es un área homogénea, tiene muchas peculiaridades y para eso hay que investigar hacia donde vas. Para ello, hay muchos mecanismos dentro del gobierno español que te ayudan, el ICEX, las embajadas. Hay que conocer qué pasos son los necesarios, porque hay algunas empresas -por ejemplo, en Marruecos- que están facilitando mucho la inversión, en otros países un poco menos. Lo fundamental cuando llega el tema de la legislación de una empresa, es enterarse bien de las misiones del ICEX o de cualquier embajada que se dedique a ello.



¿Y en cuanto a la financiación islámica?



La financiación islámica es como la financiación ética. Hay personas, bancos como Tríodos que tienen finanzas éticas, entonces hay personas en España que deciden poner sus depósitos en Tríodos u no en otro banco. Un tríodo se supone que tiene unos criterios éticos y con las finanzas islámicas pasa lo mismo. No son las finanzas nacionales de ningún país, son una serie de bancos que tienen unos criterios islámicos y una serie de personas que tienen mucha liquidez y quieren invertir según criterios islámicos. Como apuntaba, las finanzas islámicas son como las éticas, es algo voluntario tanto en la demanda como en la oferta y está fuera de la legislación nacional de un país.



En 2008 recibió el premio al Ejecutivo de Mujeres de negocio de Madrid ¿siente que todavía hay clichés sobre el papel de la mujer en las empresas?



Por una parte, existe una manera de gestión masculina y femenina que no necesariamente es de mujer o de hombre, es decir, hay una serie de cualidades masculinas que pueden ser racionalidad, distancia o una serie de cualidades femeninas que pueden ser sensibilidad o intuición. No todas las mujeres tienen cualidades femeninas, hay muchos hombres sensibles y que son ‘muy hombres’ y hay muchas mujeres ‘duras’ y que son muy mujer. Sí es cierto que en los últimos años, valores antes relegados a lo femenino como la sensibilidad, intuición o capacidad de empatía se valoran mucho y si una mujer los tiene, los pone sobre la mesa. Pero también hay hombres que los tienen.



¿Hay diferencias de gestión entre hombres y mujeres?



Ese es otro problema. Sigue habiendo una maternidad que continua relegándose a la figura femenina y es la mujer la coge el horario partido, la que se descuelga de una carrera profesional, a la vez que está teniendo una familia. Mientras que la paternidad no sea una cuestión de pareja, sino de la mujer será muy difícil llegar a una igualdad, porque en un 80% de los casos cede siempre la mujer. El problema fundamental es que los hijos siguen siendo un problema de pareja, no de la mujer, y eso todavía no queda muy asentado en la sociedad.



¿En qué momento se encuentra el papel de la mujer árabe en el mundo empresarial? ¿Evoluciona o se queda estancado?



Lo que no se suele entender bien es que en el mundo islámico, los derechos sociales y económicos no están tan juntos como en el mundo occidental. Por ejemplo, en Arabia Saudí puede haber restricciones sociales para la mujer pero las mujeres que tienen dinero –de clase alta- tienen total libertad para disponer de su dinero como ellas quieran, por ley. El papel de la mujer empresaria en algunos países del Golfo es muy alto, hay bancos de mujeres, empresas de mujeres y mujeres que invierten sin necesidad de sus maridos. El marido, para la manutención de la unidad familiar, no puede por ley utilizar el dinero de la mujer, necesita un permiso de un jefe especial que es difícil de lograr. La capacidad económica de la mujer islámica es alta pero la capacidad de movilidad social lo es menos. En ese sentido, lo que más necesita la mujer árabe es un desarrollo más social que económico. Al ser mundos tan separados es difícil acceder a ese desarrollo.