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Rosell explicó que es necesario adaptar la legislación a la realidad de las empresas, que en su opinión lo que necesitan son muchas facilidades para la contratación de personal, hacer muy pocos contratos, la mayoría fijos, y después,  muchos variables.

 

El presidente de la patronal pidió que se facilite el despido, algo que según él, el empresario lo entiende como un “fracaso personal”, pero dado el momento debería de resultar fácil despedir a un empleado, con unos costes de salida no “desorbitados". Rosell entiende que unos costes “desorbitados”, especialmente en las pequeñas empresas, significan el cierre de las mismas.

 

Para Rosell, la clave del éxito en los países que mejor han capeado la crisis fue que sus empresas no tuvieran que cerrar y pudieran reestructurarse.