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Suárez explicó como ya en la década de los noventa algunas empresas del sector inmobiliario empezaron a apostar por la internacionalización de sus negocios, pero fue en el último decenio cuando esta alternativa se convirtió en tendencia.

 

Son muchas las constructoras que han salido al extranjero, que para Luis Pereda, ejecutivo de Grupo Lar, “fue clave para la supervivencia de nuestro negocio”. A pesar de que la internacionalización parece la única vía de escape a la quiebra, Pereda reconoció que no fue fácil este proceso.

“Es necesario conocer bien el país al que vas, sus particularidades, y tener afinidad con su cultura. De ahí la importancia de contar con socios locales”, recomendó Pereda.

 

Asimismo, Joan Gatés, socio fundador de la empresa de consultoría inmobiliaria BQuantum, también reconoció los riesgos de la internacionalización, a pesar de las oportunidades de negocio. Gatés ve en África un “continente de futuro donde está todo por hacer”, sin embargo no obvió los peligros existentes como la corrupción, la inseguridad judicial, la falta de inversión local o la falta de uniformidad del crecimiento.

 

Sin embargo, según el FMI seis de los diez países que más crecerán en los próximos años se encuentran en África como son Kenia, Etiopia, Ghana o Nigeria entre otras.