Superar adicciones y triunfar, el ejemplo de Khalil Rafiti

Khalil Rafiti es el ejemplo de la superación y el éxito. Capaz de sobreponerse a sus malas épocas, Rafiti ha superado sus adicciones peligrosas y ha sabido volver a enfocar su vida para lograr alcanzar el éxito tanto en lo personal como en lo profesional. 

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Rafiti ha logrado pasar de vivir en las calles siendo adicto a las drogas a convertirse en un magnate del zumo en Malibú. Si hay una palabra que le define es superación, y es que hace falta mucha determinación para salir de las calles y de ciertas adicciones, pero aún hace falta un poco más para después de lograr esto, acabar convirtiéndose en multimillonario.

Su éxito llegó de la mano de su propia rehabilitación, y gracias a un zumo que él mismo inventó. Su objetivo era que la bebida en cuestión ayudase a coger fuerzas y a rejuvenecer a aquellos pacientes adictos que acudían al centro de rehabilitación que el mismo Rafiti había montado.

Ahora, su ‘smoothie’ se ha convertido en el zumo desintoxicante favorito de muchos famosos, las personas guardan cola para poder comprar uno y el nuevo empresario hace fortuna gracias a su particular forma de ayudar a otros a superar adicciones, que en otros tiempos fueron propias.

 

Luces y sombras antes de la rehabilitación final

Rafiti no tuvo una infancia fácil, por eso, en cuanto pudo huyó de su Ohio natal y se instaló en California cuando tenía 23 años. Con un negocio basado en los coches deportivos, Rafiti enseguida se convirtió en empresario de éxito, gracias sobre todo a la gran cartera de clientes que logró hacerse, entre los que figuraban nombres como Elizabeth Taylor o Jeff Bridges, entre otros.

Este éxito ni fue bueno, ni fue suficiente para Rafiti, que se adentró en el peligroso mundo del tráfico de drogas, lo que le llevó a acabar consumiéndolas. Tras dar rienda suelta a su adicción, Rafiti superó dos infartos y perdió la que era su casa, lo que le dejó viviendo en las calles de Los Ángeles. Por si todo esto no fuera suficiente, Rafiti acabó en la cárcel.

En cuanto salió en libertad, en 2003, se decidió a superar de verdad todas sus adicciones, y cumpliendo con este objetivo, solo pasarían unos pocos años antes de que el propio Rafiti abriera su propio centro de rehabilitación. Fue en este centro donde el empresario diseñó el zumo que se pondría de moda rápidamente, el Wolverine, y con el que pretendía ayudar a otras personas en proceso de rehabilitación.

Se trata de un ‘smoothie’ que contiene plátano, dátiles, maca, polen y jalea real. Y con toda la fama que alcanzó, el zumo de Rafiti acabó convirtiéndose en el jugo estrella de Sunlife. Con él, el empresario pretendía dar fuerza a los pacientes en proceso de rehabilitación, sobre todo  a aquellos con una larga adicción a sus espaldas, porque en estos casos la primera fase de desintoxicación es bastante dura y los pacientes acaban sin muchas fuerzas y muy aletargados.

Según Rafiti, con su zumo Wolverine el estado de estos pacientes mejoraba muchísimo, y debía llevar razón, porque la gente comenzó a acudir a su local para probar el zumo, personas que venían incluso de países extranjeros solo para degustar el zumo estrella de Sunlife.

Todos estos sucesos le hicieron pensar que debería montar un negocio, y lo hizo. A día de hoy, Rafiti tiene seis locales en Los Ángeles de Sunlife Organic, y gracias a ellos vuelve a ser un triunfador en los negocios.

Sunlife Organics

La cadena abrió las puertas de su primer local en el año 2007, cinco años después, Sunlife Organics contaba ya con seis locales en los que Rafiti da empleo a personas que necesitan ayuda, personas en situaciones similares a las que él mismo atravesó unos 13 años antes.

Con esta cadena de locales dedicados a los zumos ‘detox’, sanos y caseros, Rafiti ha pasado de ser un adicto con todo perdido a ser un hombre nuevo y un empresario de éxito. Ahora su historia de superación ha sido plasmada en un libro, ‘I forgot to die’, escrito por él mismo. El ejemplar pretende ayudar a otras personas que hayan dado por perdidas sus esperanzas de triunfar.

Khalil Rafiti es un ejemplo de que luchar por salir adelante por uno mismo, ser consciente de que tienes una buena idea o producto entre manos y apostar por ello con todas tus energías puede llevarte hasta el éxito las veces que haga falta, incluso aunque entre un éxito y el siguiente, hayas tocado fondo cayendo en el más estrepitoso de los fracasos.

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