España y la conciliación laboral

En España vamos a la cola de Europa en muchos temas y desde luego la conciliación de la vida laboral y familiar es uno de ellos. Jornadas infinitas, horas extras, la ley de calentar la silla o de no marcharse antes que el jefe, son algunas de las cuestiones que nos impiden conciliar. 

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La jornada laboral en España

La jornada de trabajo en España está regulada por el artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores, que establece que la duración de la jornada de trabajo será la pactada en los convenios colectivos o contratos de trabajo. La duración máxima de la jornada ordinaria de trabajo será de cuarenta horas semanales de trabajo efectivo de promedio en cómputo anual.

En el caso en que la jornada continuada sea superior a 6 horas se debe establecer un periodo mínimo de 15 minutos de descanso. Además, entre el final de una jornada y el comienzo de la siguiente deberán pasar 12 horas. La jornada partida es la más habitual y en ella se establece una interrupción al mediodía de una o más horas para comer.

La necesidad de mejorar la conciliación

En este momento, haya o no elecciones de nuevo en España, existe un tema en el que los partidos están de acuerdo: en España es necesario mejorar la conciliación. Se plantean muchas opciones: jornadas de trabajo más cortas, adelantar una hora el reloj, reducir el tiempo para las comidas, adelantar los programas nocturnos en la televisión.

Pero, actualmente, lo que se fomenta en lugar de que los padres disfruten de los niños, son medidas tendentes a atender a los niños mientras los padres trabajan más. Pero la conciliación laboral y familiar no es eso. La finalidad es que podamos pasar tiempo con nuestros hijos y que nuestro trabajo nos lo permita.

En otros países europeos como Noruega, echar horas de más en la oficina está mal visto porque se entiende que no eres capaz de hacer tu trabajo en horario laboral. Pero trasladar esa idea a España parece inviable. En nuestro país, pasar muchas horas en la oficina siempre se ha valorado, aunque no se esté trabajando, parece ley: nadie se va a casa hasta que el jefe se va. Y de esa forma pueden dar las nueve de la noche o las diez, por poner un ejemplo.

Pero cambiar la mentalidad que existe en el mundo laboral en España es complicado porque tiene un arraigo muy fuerte en todos los trabajadores y en todos los sectores de la economía. Deberían ser los directivos y los mandos intermedios los que comiencen a dar ejemplo y a racionalizar las jornadas de trabajo, para que sea posible tener una vida fuera del trabajo y disfrutar de ella, para que podamos pasar tiempo con nuestros hijos y hacer cosas tan simples como hacer los deberes con ellos. 

 

 

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